Categorias

EL ESTRES Y EL MUNDO DE LOS EXCESOS: “El Circuito del MÁS…”

 Uno de los logros que se le atribuye al sistema actual, es que un mayor número de personas puede acceder a bienes y servicios que antes no tenía. La tecnología produce una gran cantidad de cosas, haciendo que lo que antes era un lujo, ahora sea una necesidad, un bien básico para vivir. La gente tiene electrodomésticos de todo tipo, la ropa casi se regala, los viajes también. Antes se esperaba largo tiempo para tener un vestido, había que conseguir la tela, ir a la costurera,  probarse, volver a probarse. Ahora, se compran 3X1 y luego se elige cual se usará. Todo se  obtiene en forma inmediata, aún cuando se pague a largo plazo.

consumo1

Esta situación influye en el sistema psíquico del ser humano: no es cualquier cosa para una persona experimentar que puede obtener un auto, vivir en una casa, con promesa de propiedad y tenerla completamente amoblada, en forma inmediata. Es como creer que, al final, el Viejito Pascuero sí existe.

Sin embargo, sostener este sistema tiene un costo. Se ofrecen productos y servicios. Quienes los consumen, demandan, hay que responder. Esto significa producir más y, por lo tanto, trabajar más para ofrecer más productos y servicios. Esta situación origina un circuito del “MÁS”, del exceso, que es interminable,  ya que va creando “necesidades” a todo nivel.

El bombardeo de información hace creer que son necesidades reales y el ser humano las toma como tales. De esta manera, se va engolosinando con cada producto y empieza a devorar cosas, comidas, objetos, personas. Se vuelve gordo. Nunca es suficiente lo que obtiene. El sistema corre más rápido que él y se endeuda para alcanzarlo. Con la globalización el camino es más pesado, ya que las alternativas de consumo son mayores. A los niños se los entrena desde pequeños a participar, el consumo se asegura desde la infancia.

Surge, entonces, una persona acostumbrada a lo inmediato, a sentir que todo lo puede obtener a bajo costo y sin importar los costos. Un ser voraz, impaciente, sin mediación con los objetos y que busca su propia satisfacción. Todo brilla, le guiñan el ojo, lo atrapan, seducen, le hacen picar la carnada, lo encandilan. El se empluma, va inflando cada vez más su pecho y alucina a los demás con sus colores. Los créditos otorgados por el sistema le agregan más color al cuento y va obteniendo más deudas, más horas laborales, más rapidez.

El trabajo se vuelve excesivo, lo que significa también un aumento de energía psíquica y física para mantenerlo. El circuito del “MÁS” invade y el bienestar que se adquiere va reduciendo la calidad de vida: se pierde la serenidad, se alteran las relaciones interpersonales, surgen nuevas enfermedades y el ser humano ya no se tolera a sí mismo.

El circuito del “MÁS” también tiene efectos en el medio ambiente, tanto en la explotación como en la contaminación. Para producir hay que extraer materia prima de la naturaleza: se necesita del suelo, del aire, de los animales marítimos y terrestres,  de los bosques. Este sistema depende de la industria energética y automovilística, ambas funcionan con petróleo, lo que implica el uso de grandes cantidades de CO2, que contaminan, produciendo un daño grave e irreparable a toda la Humanidad. El circuito del “MÁS” se vuelve incompatible con la conservación del planeta

consumo2

Actualmente existe un colapso en todo el mundo, que incluye especialmente al hombre común, que se endeudó creyendo en el viejo pascuero. 

No es fácil dormir con deudas, menos aún cuando existe el riesgo de perder el trabajo y la angustia de no poder pagarlas. Esta situación produce insomnio, ansiedad y, en algunos casos depresión. El pavo real empieza a botar las plumas y se queda desnudo frente a sí mismo. 

El ser humano que ha estado corriendo en forma desenfrenada, se verá obligado a disminuir sus revoluciones, a andar con más cuidado y reflexionar. Tendrá que quedarse en silencio por algunos momentos y jerarquizar sus necesidades, aprender a diferenciar cuáles son creadas y cuales son reales para él. 

Es tiempo de aprender a mirar más allá de sí mismo, de escuchar y entender que el cuidado del medio ambiente es imprescindible para seguir viviendo. Se ha llegado a un momento crítico y la naturaleza ya no puede estar al servicio del ser humano. Debe ser prioridad. 

Es importante encontrar el límite: la energía física, psicológica y ambiental es reducida y hay que respetarla. Entender que no hay que responder a deshora, que es necesario un respiro antes de actuar.

 Ver:

“La Otra Mochila que Cargan los Jóvenes”, en Diario La Nación

3 Comments...

[...] el jefe intenta obtener el mayor provecho del trabajador y de si mismo, suponiendo que mientras más intenso y largo sea el horario de trabajo habrá mayor producción. Quienes trabajan obedecen o suponen lo mismo, ya que puede ver mayores resultados económicos, que [...]

[...] De igual manera, será difícil resolver el problema energético, construyendo cada vez más centrales nucleares, hidro, termo, aeólicas y otras, si no se desarrolla una cultura de ahorro de energía, a nivel personal, familiar, empresarial y gubernamental. Estas acciones sólo servirán para seguir promoviendo el Circuito del “MAS”  . [...]

Jultyoutwaw

07/08/2011 @ 8:56 am

Tres intiresno, gracias

Deje su comentario

Ultimas entradas

Usuarios

Enlaces


XIMENA ARRAU, Psicóloga
Teléfono: 9-864 7475 Dirección: Luis Tayer Ojeda #0191 Of 402 Providencia Mail: xarrau@psiconocimiento.cl