EL ESTRES Y EL MUNDO DE LOS EXCESOS: “El Colapso de los Sistemas”
Muchos de los pacientes que buscan atención psicológica son trabajadores de empresas, de bancos, de tiendas. Estas personas tienen familia, pareja, algunas estudian, tienen parientes, amigos y todo lo que implica ser un ciudadano común. Sin embargo, manifiestan estar saturados con su sistema de vida actual.
Gran parte de las quejas de estos pacientes se refieren a lo exigente que es su trabajo: horarios extensos que cumplir, normas rígidas, donde, en ocasiones, hay que pedir permiso hasta para ir al baño (peor que si estuvieran en el colegio), lugares donde se hacen acusaciones públicas (vía mail) por los errores cometidos. Los salarios no alcanzan para vivir en una ciudad donde las cosas tienen alto costo económico y todo lo básico hay que pagarlo: transporte, educación, salud, vivienda. Además, existen diferencias de sueldo excesivas, donde una persona puede gastar en una comida de restaurante lo que otra gana en un mes de trabajo.
Un ejemplo que ayuda a tomar conciencia de esta situación laboral es cuando un cliente llama a un banco o a una empresa de servicios y nunca lo atienden porque los sistemas están saturados ¿Es flojera de la telefonista o el problema se relaciona con tener la menor cantidad de personas trabajando para que el costo no aumente?
Estamos en un punto de saturación, de colapso. Es posible que la revolución tecnológica obligue a andar más rápido de lo que podemos: el exceso de información exige estar funcionando constantemente, más allá de nuestros límites. No solo tenemos que saber de historia de Chile, hay que saber de Irak, de China, de Japón, de la India, hasta de los pueblos más escondidos del mundo. Hay que saber del último modelo de auto y, además, hay que tenerlo. Hay que tener nuevas cámaras, nuevos computadores, todo para no estar out. Estamos colapsados y esto se refleja, también, en el mundo del trabajo donde todo es para ayer.
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Aún cuando no se alcanza a procesar, hay que funcionar. Este es un sistema de vida que está instalado y no sabemos cuándo comenzó. Empezamos por la explotación de la Naturaleza y ahí está: pidiendo a gritos que no sigamos, no la escuchamos. Ahora se está rebelando.
La explotación de la naturaleza es similar a la de nuestro sistema nervioso, psíquico y físico. ¿Existirá en el ser humano una esencia explotadora, de abuso de poder de unos sobre otros, complementado con el sometimiento, el miedo a ser despedidos y perder aquello fundamental para sobrevivir: el sustento económico? ¡Somos tan ambiciosos que estamos dispuestos a explotarnos a nosotros mismos y a los demás, incluidas la naturaleza, por tener cada vez más cosas?
¿Para qué?
Es importante analizar los motivos de esta saturación. También tomar conciencia de las consecuencias que produce, ya que este problema ha sobrepasado el conflicto clásico trabajador-empresario, implicando un costo para toda la sociedad. Las enfermedades físicas, las dificultades en las relaciones interpersonales, los conflictos familiares, las ausencias laborales por licencias médicas, son efectos de esta saturación. Nadie está libre.
¿Cuál es el gusto de llegar a esta situación?
carlos laroze
15/06/2009 @ 4:04 pmEste problema es como un hoyo negro…. todos vamos hacia alla….
Otro punto importante, es el exceso de trabajo bajo presion… tanto asi, que se tiende a priorizar la velocidad del trabajo, por sobre la efectividad del mismo.
LICENCIAS MEDICAS, síntoma de un circuito interminable.
09/11/2009 @ 7:15 am[...] viven el trabajo como un medio de ascenso social. Hay quienes se envolvieron en la velocidad instalada por la tecnología y se encuentran obligados a [...]