CRIAR ES CREAR: “La Adolescencia, Un Nuevo Mundo”
Los avances tecnológicos han provocado grandes cambios en poco tiempo. Esta situación ha llevado al ser humano a establecer un orden distinto en su vida cotidiana y en su mente, en su forma de pensar, obligándolo a integrar nuevos códigos que a veces son difíciles de entender.
En general, las personas logran adaptarse a estas novedades. La televisión, el teléfono, el computador, son parte fundamental de la vida cotidiana. Sin embargo, la tecnología avanza tan rápido, que no siempre se alcanza a incorporar y a veces cuesta entenderla.
Los adolescentes de hoy llevan este nuevo código desde que nacen, lo que constituye un lenguaje particular. Esta situación, a veces, produce un choque cultural: los padres quieren ubicarse respecto a sus hijos, pero no lo logran pues ellos hablan otro idioma. El mundo, la realidad, se escapa de sus manos y el sistema se vuelve omnipotente.
Los avances tecnológicos están vinculados a los medios de comunicación: la televisión, Internet, la fotografía y otros, trasmiten mensajes. Estos forman parte de la cotidianeidad del hogar, de la rutina diaria de las personas y muchas veces esta información tiene más fuerza que la que transmiten los progenitores. De esta manera, la palabra de los padres empieza a perder su poder. Entonces, además de la angustia y miedo frente a lo desconocido, se instala un ambiente de desesperación y desorientación respecto a lo que se debe hacer.
La brecha entre las generaciones ha existido desde siempre. En general, los padres representan la autoridad, lo convencional, el “deber ser”. Los hijos, la rebeldía, el cambio, la libertad. Sin embargo, es posible que actualmente se esté produciendo algo diferente, un movimiento estructural.
Al existir un nuevo código se establece un cambio en el registro mental, en la forma de estructurar el pensamiento y el lenguaje. Al debilitarse la autoridad paterna, se da espacio a la incorporación de otros mensajes, otros valores y otras maneras de ser, lo que implica mayor diversidad y relativismo.
Estos cambios producen nuevas personas. Se está formando un nuevo mundo, pero aún no se conocen las consecuencias. Los jóvenes se harán cargo, ellos serán los responsables del futuro, entregarán la pauta, construirán lo que viene. Si bien esta situación invita a encontrar nuevas líneas de acción, también significa un peso para sus hombros, ya que es difícil cargar con nuevos códigos cuando no hay generaciones anteriores que ayuden y enseñen, especialmente si se sienten más perdidas que ellos.
La brecha generacional actual produce preguntas y cuestionamientos que a veces encuentran un tope, un límite, ya que no siempre existen respuestas. Cuando se hacen generalizaciones sobre lo que sucede se va tapando lo que se está produciendo, esto dificulta la comprensión, especialmente en relación a la experiencia subjetiva, a la forma como cada persona enfrenta estas situaciones. Por esto, es importante entregar el espacio para escuchar cómo cada uno, jóvenes y adultos, van incorporando estos códigos y mensajes a su subjetividad, cómo les van dando un sentido, cómo se van ubicando frente a esta realidad.
Es importante entregar espacios que instalen temas que involucren a los jóvenes y a sus padres. Al hablar, se van estableciendo ciertos hilos de comunicación que ayudan a disminuir el nivel de angustia. Las personas se sienten identificadas, se dan cuenta que lo que les sucede es habitual, que no están solos y que pueden generar recursos para enfrentar las situaciones. Es importante crear estos lugares para poder incorporar de mejor manera este nuevo mundo.
Donde está Elisa, la Inocencia de la Juventud
03/09/2009 @ 9:04 am[...] la amplia brecha que existe entre los padres y los hijos. Los adolescentes de hoy viven en un mundo nuevo y muchos padres, al igual que el de Elisa, no conocen a sus hijos. De hecho, Raimundo [...]
Comentario a los Comentarios de "¿Donde está Elisa? La Inocencia de la Juventud"
07/10/2009 @ 12:10 pm[...] Sería interesante investigar la relación que existe entre la “suavización” de la ley penal y de la ley parental, que menciona Ana Pizarro. Al parecer, algo está sucediendo en esta generación. ¿Por qué los padres y las autoridades van perdiendo su poder? No es solo porque los jóvenes los desautoricen (como sucede en todas las generaciones) si no que son las mismas autoridades quienes se muestran inseguras y poco convencidas de lo que hacen. [...]