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COMENTARIO A LOS COMENTARIOS DE “¿Donde está Elisa?: La Inocencia de la Juventud”

Estimados,

Muchas gracias por sus comentarios sobre el artículo “¿Dónde está Elisa?: La inocencia de la Juventud”, que quise responder para que la conversación no quedara en el tintero. (pueden verlos en el presente blog o en la revista “El Periodista”)

Es importante mencionar que si bien el artículo tuvo su inspiración en la teleserie, no es necesario seguirla para opinar sobre el tema referido.

En general, muchos de Uds. aludieron a la relación padres e hijos, especialmente a la ausencia de los primeros. Flavia Alvares tuvo la gran ocurrencia de llamar a la serie “Donde están los padres de Elisa”. De hecho, Francisca, la madre de Elisa, también lo manifiesta en algún momento de la serie.

Si bien existe cierta complejidad en la relación padres-hijos en la actualidad, no hay que olvidar que en otras generaciones había menos vínculo real, especialmente del padre, en la educación de sus hijos. Muchas personas eran criadas por “la vida” y sobrevivieron como pudieron. Se tenían muchos hijos, lo que no siempre permitía dedicar atención a todos y, en general, no existía gran cuestionamiento sobre el nacimiento de éstos y sus consecuencias: “llegaban” y se hacía lo que se podía.

Actualmente, por diversos factores, también existe esta brecha, sin embargo hay teorías, escritos y lugares (incluso en internet y en la tv) que muestran preocupación por la educación, están en boga los psicólogos y neurólogos infantiles, y los padres muestran cierta inquietud sobre el tema. Sin embargo, hay cambios importantes como el aumento de mujeres que trabajan, lo que implica una ausencia de madres en el hogar; el tiempo y las exigencias: se trabaja muchas horas para financiar cosas básicas (alimentación, salud, educación, vivienda). Es decir, se vive en una vorágine, donde los padres actuales se encuentran estresados y no es posible, como dice Bernarda, acostarse de la mano de un libro (o de la mano de los padres), sino que es más fácil, tanto para padres e hijos, encender la televisión: “es una vorágine en que nos insertamos todos” (F.Alvares).

Si bien antiguamente tampoco había tanta presencia real de los padres, funcionaba con mayor fuerza la imagen interna que se tenía de éstos: “te voy a acusar con tu papá cuando llegue”. Un amigo, que vivió gran parte de su vida sin su padre, contaba que al hacerse preguntas en su adolescencia, se respondía imaginando lo que él creía que su padre le contestaría. Es decir, las figuras internas tenían presencia. Quizás es ahí donde han invadido los medios de comunicación, ya que la realidad virtual tiene tanta o más fuerza que estas imágenes.

Ahora, ¿Cómo se instalan las imágenes internas, de tal manera que sean lo suficientemente fuertes como para “ganarle” a los medios de comunicación? ¿Cómo se puede ayudar a los jóvenes y así a la humanidad a mutar en forma constructiva, con alguna orientación, como plantea Flavia?

Es importante mencionar que al cuestionar los medios de comunicación no se critica a éstos en sí, sino al uso que se hace. La tecnología ha hecho grandes aportes, permitiendo mayor rapidez y acceso a la información. De hecho, ahora mismo estamos comunicándonos a través de este medio. El problema es el uso que se les da: el poder que tienen en las personas y en los hogares permitiría hacer cambios profundos en la sociedad, pero se quedan en los temas básicos, en los “bajos instintos”, en la farándula mediocre, en el engaño y la traición, en el terror de la violencia, en la superficialidad de las relaciones, en la sexualidad exacerbada, en los “cinco minutos de fama”, en vez de mostrar, como dice Mónica de Pablo, otros aspectos que harían grandes aportes culturales como por ejemplo el trabajo social que hacen algunos jóvenes: “La televisión es un medio extraordinario que todavía no ha sido tomado en serio” (Monica de Pablo).

Sería interesante investigar la relación que existe entre la “suavización” de la ley penal y de la ley parental, que menciona Ana Pizarro. Al parecer, algo está sucediendo en esta generación. ¿Por qué los padres y las autoridades van perdiendo su poder? No es solo porque los jóvenes los desautoricen (como sucede en todas las generaciones) si no que son las mismas autoridades quienes se muestran inseguras y poco convencidas de lo que hacen.

¿Será que efectivamente los jóvenes terminarán autorizándose por ellos mismos? (Colette Debeuf) Si es así, realmente estamos frente a un cambio de paradigma, ya que significaría que todos los conceptos y teorías sobre el funcionamiento de la cultura, la sociedad y la constitución de las personas no serían válidos. Efectivamente estaríamos presenciando el nacimiento de un nuevo mundo.

Es importante aclarar que el análisis realizado incluye a todas las edades. Se menciona a la juventud actual porque es en este grupo donde se están observando las primeras consecuencias, aún cuando todavía no se tiene un conocimiento acabado de lo que sucede.

Los niños que nacen en la actualidad vienen con el “disco duro” incorporado. La televisión, internet, los celulares son parte de su vida, así como lo ha sido la luz eléctrica para nosotros: nadie pregunta mucho sobre ésta hasta que se corta y todo se paraliza. Eso mismo sucederá con los niños que serán jóvenes en el futuro. Por eso es importante cuestionar la calidad y el impacto de los medios de comunicación, ya que esa será (y es) la información que manejarán.

Me parece muy interesante que personas jóvenes, a las que hace referencia el texto, comenten. Es un gran aporte para la discusión. Lo que me gustaría saber es cuál es el “ángulo que no había pensado” (Ja Court).

Es verdad que la generación actual es diferente a la de antes, sin embargo siempre los jóvenes se han informado y han confiado más en sus pares que en sus padres (solo hay una “d” que hace la diferencia). Es posible que exista cierto pudor y límites necesarios entre padres e hijos que impidan hablar sobre algunos temas, especialmente sobre sexualidad.
Lo que se pone en cuestión son los otros medios de información. Es común que dos adolescentes vean una revista pornográfica, escondidos, se sorprendan y quizás hasta aprendan juntos, sin embargo exhibir por una pantalla toda esa información puede entregar mucho aprendizaje, pero nada de sorpresa. Es el misterio y el descubrimiento lo que está en cuestión.

Los datos sobre aumento de la delicuencia fueron encontrados en internet. Más allá de los números, está claro que el tipo de delincuencia ha cambiado en estos últimos treinta años. Antes los ladrones andaban más asustados que los propios dueños, ahora los asaltos y robos son bastante crueles y agresivos, llegando a tener un carácter casi cinematográfico.

Bien. Muchas gracias por sus respuestas, ya que ayudan a pensar, intercambiar ideas y dan movimiento a nuestras palabras.
Ximena Arrau

 

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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