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EL ESTRES Y EL MUNDO DE LOS EXCESOS: “Licencias Médicas, Síntoma de un Circuito Interminable”

  El problema de las licencias médicas es recurrente en nuestra sociedad. Existen estadísticas que hablan de su aumento, especialmente en psiquiatría; se acusa a los médicos de entregar licencias fraudulentas y encontrar a alguien que dice ”me dieron licencia” es habitual.

 Este problema se encuentra afectado por diversos factores, que van desde la negligencia de los médicos hasta la “patudez” del chileno. Sin embargo, pocas veces se trata un tema de fondo relacionado con la forma como se trabaja en la ciudad de Santiago y el estilo de vida que llevan los ciudadanos. Nunca se habla de que las personas pasan gran parte de su tiempo en el trabajo y que en algunos lugares es, incluso, mal visto irse a la hora.

 En Santiago ser trabajólico se ha transformado en un valor que justifica cualquier cosa: “es que tengo pega”, es una frase típica.

trabajoloco

Para sostener esta situación se ha inventado una serie de soluciones: fotos de la familia en el escritorio para tener a los hijos presentes, Facebook y chat para saber sobre los amigos, pago de cuentas por internet,  juegos. Esto va conformando una red social virtual que ayuda a sostener largas horas EN el trabajo. (no “DE”, ya que también se ha cuestionado la eficiencia de esta estadía).

Los motivos que llevan a esto pueden ser muchos. Hay personas que evitan llegar a sus casas para no encontrarse con la soledad o para no enfrentar las dificultades en sus relaciones íntimas. Otras viven el trabajo como un medio de ascenso social. Hay quienes sucumbieron a la velocidad instalada por la tecnología y están obligados a seguirla.

Más allá de los motivos personales, sociales o contingentes, es común que parte de la población asista al médico, al psiquiatra o al psicólogo colapsado porque algo de su vida no funciona: un quiebre amoroso, hijos que no obedecen, enfermedades físicas, angustia porque “ya no da más”. Al indagar en el tema, muchas veces las causas que provocan el desequilibrio están vinculada al stress laboral: no tomarse vacaciones (hay quienes “venden” sus vacaciones a la empresa), trabajar hasta altas horas de la noche, cumplir demasiadas funciones para un cargo (incluso que no corresponden). El sistema se satura y la persona solicita una pastilla, un consejo, una palabra, una licencia para seguir funcionando. A veces lo consiguen, hasta que vuelven otra vez.

El descanso que se puede tomar con una licencia no arregla el tema de fondo, lo que transforma esta situación en un circuito interminable: el jefe intenta obtener el mayor provecho del trabajador y de sí mismo, suponiendo que mientras más intenso y largo sea el horario de trabajo habrá mayor producción. Quienes trabajan suponen lo mismo y obedecen, ya que a veces obtienen mayores resultados económicos, que beneficiarán a sus familias. Sin embargo, llega a un momento en que el cuerpo no les responde, el sistema nervioso tampoco y empiezan a tener dolores, mal humor, dificultad para levantarse, insomnio, desconcentración, somnolencia, falta de sentido, problemas en las relaciones interpersonales.

licencia

Solicitan licencia y medicamentos, el médico accede, ya que los síntomas son reales. La persona descansa unos días, vuelve a su trabajo y se da cuenta que nada cambia.

Esta situación produce un desequilibrio social que  implica un alto costo económico a la empresa, a las instituciones de salud y al país. También significa un gran costo físico, personal y familiar a los ciudadanos.

En países desarrollados existe evidencia que demuestra que trabajar las horas que corresponden es más efectivo, ya que mejora la motivación y concentración. Está comprobado lo importante del descanso, la recreación, la vida social y familiar real.

¿Por qué en Chile no se puede hacer lo mismo?

3 Comments...

DIARIO DE HOY: Respiro

09/11/2009 @ 7:22 am

[...] Todo exceso satura: el amor, una conversación, un carrete, un viaje, se puede trasformar en hastío cuando es intensivo, constante, absorvente. El trabajo también. [...]

Mönica de Pablo

14/11/2009 @ 9:28 pm

He vivido ese colapso en estos meses. La solución está siendo respetar como sagrado el trabajo y el tiempo de descanso. Algo está cambiando dentro mío, desde que asumí el derecho a estar agotada, y decidir trabajar humanamente y no sobre-humanamente.

Paso a paso vuelvo hacia mí misma y agradezco el haber parado al borde del abismo. Enfrento mi realidad, no soy inmortal, mi cuerpo necesita del placer de ser, tanto como del crecer, y descanso, miro los atardeceres, me emociono con la muerte de mi hermana y de otros compañeros de camino que cayeron en estos meses . Me pongo en pie de a poco, día a día y me perdono . Me recuerdo que: “si lo acepto las cosas son como son y si no las acepto , las cosas son como son “. Entonces me detengo , todo el tiempo que sea necesario para volver al camino más ligera , más entera.

[...] el tiempo para comer, a la hora, alimentos de buena calidad. Dormir lo necesario y trabajar lo justo, permite tener un cuerpo sano, energía y concentración, calidad en las relaciones humanas y en la [...]

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