TRANSFERENCIA E HISTERIA: II.- “Transferencia Y Psicoanalista”
Viene de: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: I.- Sobre la Transferencia”
Freud califica a la transferencia como el motor que permite la cura. Es gracias a ésta que el paciente puede trabajar con la subjetividad. Para que funcione, el psicoanalista deja su ser colgado en la percha y da la posibilidad a la persona a hablar de sí misma. El paciente deviene en un discurso, se explaya, el analista lo escucha, silenciosamente. Al ser escuchado por otro, el paciente se dirige a éste, como si lo hiciera a “su Otro”: el analista encarna todos aquellos personajes internos del paciente.
El paciente repite con el Otro, el vínculo que estableció en sus primeros años de vida y que, probablemente, establece con los demás. La forma cómo llega un paciente es similar a cómo ha enfrentado la ayuda a lo largo de su historia: llega desconfiado, avergonzado, inseguro, demandante, inquieto, apresurado. Estados que conllevan preguntas y demandas: “¿Cómo me puede ayudar usted?” ”Yo no debiera necesitarla, yo debiera resolver esto solo”, “Bueno, ayúdeme. Pregúnteme, yo le respondo”.
En este espacio el paciente puede reflexionar sobre su modo de vincularse. El analista no es una madre sobreprotectora ni abandonadora, no es un padre ausente ni autoritario. El paciente, inconscientemente, lo ubica en esos lugares y es necesario que eso se produzca para que funcione el trabajo.
La función del analista es escuchar. Escuchar implica, a veces, sostener la angustia del paciente, darle un lugar, posibilitar un espacio de reflexión y subjetividad. Hay pacientes que sienten que hablan solos, creen que esto se podría hacer a una pared, a un árbol. No consideran que alguien efectivamente, los escucha. Escuchar implica un reconocimiento, manifestar a alguien que lo que dice tiene valor. Por esto, no basta con hablarle a la pared, sino que es necesario que exista quien escuche.
Metafóricamente, el paciente habla a esos otros que lo hicieron ser y que el terapeuta representa. Por ejemplo, un paciente le reclama a su madre que lo dejó solo en un momento de su vida. Lo más probable es que la madre responda: le dirá que no, que su memoria falla, le pedirá disculpas eternamente, se sentirá culpable en silencio. En la relación terapéutica el analista no responde de la misma manera, sino que utiliza esa queja para que el paciente hable sobre sus recuerdos, sentimientos y relaciones. Para que reflexione, llore, pelee, comprenda y elabore el origen de su soledad. Al relacionarse de otra manera con el analista experimenta nuevas formas de vínculos, que producen efectos en sus interacciones cotidianas.
Algunos pacientes temen que el vínculo terapéutico se transforme en una dependencia interminable, en la que nada se hace sin preguntar al analista. Existe el miedo a que el psicólogo falle y lo descuide, contando infidencias o abandonándolo. Existen muchos miedos al involucrarse en una relación terapéutica, uno de los vínculos de mayor intimidad. Es necesario hablar sobre esto en este espacio, ya que todo lo que surge en esta intimidad, posiblemente define o estorbe otras intimidades.
En la terapia se produce, de alguna manera, lo que se debió establecer en la primera infancia. El analista le reserva un lugar al paciente, lo reconoce como sujeto, con nombre y apellido, escucha dónde está ubicado subjetivamente y le da un espacio para que su palabra sea desplazada, pueda liberarse y ser intercambiada.
El analista es como debieran ser los “buenos” padres. Acompañan en un principio, dan la mano para que camine, le ayuda a sostenerse interiormente, para llegar a un momento en el que la persona sigue su recorrido en forma autónoma. En este sentido, el analista supone siempre, en su práctica, que el paciente es responsable de sus acciones y decisiones. Solo así se logra un buen trabajo.
Continúa en: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: La Histeria en Freud. Primera Parte”
TRANSFERENCIA E HISTERIA: I.-Sobre la Transferencia
18/03/2010 @ 11:01 am[...] Continúa en: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Transferencia y Psicoanalista” [...]
TRANSFERENCIA E HISTERIA: III.- La Histeria en Freud
25/03/2010 @ 8:15 am[...] Viene de: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Transferencia y Psicoanalista” [...]
Antonio Rodríguez
05/04/2010 @ 11:14 amSiempre interesantes reflexiones Ximena. Espero que ande todo bien con tu familia con este asunto del telúrico. Un abrazo.
A.
EN EL PSICÓLOGO: “Pasar a Diván”
05/08/2010 @ 11:14 am[...] entender este tema, es importante entender el concepto de transferencia y de asociación libre. Cuando un paciente habla lo hace a Otro y, en este contexto, el [...]
anita
22/04/2011 @ 3:40 pmexcelente articulo, te felicito.