TRANSFERENCIA E HISTERIA: III.- “La Histeria en Freud. Primera Parte”
“Lo que se convierte en DOLOR FISICO es algo que podría haber sido DOLOR PSIQUICO”. Primera Parte.
Viene de: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Transferencia y Psicoanalista”
Resulta más difícil hablar de Histeria que de Transferencia, ya que no es claro lo que caracteriza una estructura histérica. Las asociaciones que surgen son: la pregunta por “¿Qué es una mujer?”; la inconformidad, la insatisfacción y el cambio de objeto. También la histeria refiere a pacientes que tienen síntomas físicos sin correlación orgánica. Se plantea a la histérica como una persona ubicada en el lugar de objeto, en ese primer lugar que tiene todo ser humano cuando nace que es ser objeto para el otro. También se plantea como aquellas mujeres identificadas al padre.
La palabra “histeria” está siendo muy utilizada por el sentido común: histeria colectiva, “se puso histérica”, “es una histérica”. Se atribuye, en general, a las mujeres y a las personas exageradas o gritonas.
Como es una palabra muy usada y abusada en la actualidad, fue necesario ir al origen del psicoanálisis, a los “Estudios sobre la Histeria” de Freud.
Este texto fue escrito en 1895. Se ubica en el volumen I de las Obras Completas, en cuya edición se ordena cronológicamente la obra de Freud. Este hecho y el contenido del relato hacen patente que se encuentra en los inicios del Psicoanálisis, aún cuando hay momentos en que se refiere a la neurosis y a la histeria como si ya llevara un tiempo en el tema. Son interesantes los cuestionamientos que hace Freud sobre el diagnóstico, las distinciones con otras patologías, sus preguntas y peleas con el método catártico y su tendencia, como buen médico, a dar órdenes, indicaciones, sugerencias. Se vislumbra cómo la teoría freudiana está muy entrelazada a las luces que van entregando las pacientes. Así como en Anna O se hace clásico el concepto inventado por ella: “taking cure” o “cura por la palabra”, aquí la paciente Emy de N. apela a Freud: “Entonces, francamente malhumorada ya, me dice que no debo estar siempre preguntándole de donde procede esto o aquello, sino dejarla relatarme lo que desee” (pag 64). Freud mantiene su lugar de investigador, cuestionador inquieto y curioso. Esta actitud invita a replantear el lugar de psicoanalista cuyo motor debiera ser la pregunta por el ser humano, descubrimiento que se hace a través del estudio, de la atención de pacientes y del propio análisis.
Continúa en: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: La Histeria en Freud. Segunda Parte”
*En el prólogo a la 2ª edición de 1908 Freud dice: “…a quien se interese por la evolución que condujo de la catarsis al psicoanálisis, no podría darle mejor consejo que el de comenzar con los Estudios sobre la Histeria, recorriendo así el mismo camino que yo hube de seguir”*
TRANSFRENCIA E HISTERIA: III.- "La Histeria en Freud". Segunda Parte
25/03/2010 @ 8:12 am[...] Viene de: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: II.- LA Histeria en Freud. Primera Parte. [...]
TRANSFERENCIA E HISTERIA: II.- Transferencia Y Psicoanalista
25/03/2010 @ 8:25 am[...] en: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: La Histeria en Freud. Primera Parte” PARA PSICOANALISTAS, [...]