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CRIAR ES CREAR: “Cómo la CULTURA produce GORDURA”

El sobrepeso puede tener múltiples causas: embarazos, ansiedad, problemas hormonales, desordenes alimenticios, sedentarismo. Sin embargo, un aspecto muy importante y profundo tiene que ver con la relación que establece nuestra cultura con la comida.

Este estilo de relación produce que los alimentos se vayan distanciando, cada vez más, de las necesidades biológicas de sobrevivencia y se empiecen a vincular con otros factores. 

Desde que el niño nace se le suponen gustos y disgustos: “dale agüita con azúcar, que es más rico”, “dale un pedazo de pan para que se entretenga“. ¿Por qué no darle agua pura, que es tan necesaria para el organismo? ¿Por qué no acostumbrarlos desde la infancia?

“Entretenerse”, en este caso, significa estar ocupado en algo para no molestar a los adultos. Esto implica que se dedica poco tiempo a buscar otras formas de diversión, ya sea para que el niño aprenda a jugar solo, o bien porque los adultos evitan sentarse a hacerlo.

 Lo que hay detrás de esta situación, es una actitud de facilismo e inmediatez. La comida resuelve el tema a corto plazo: es más fácil dar algo para “tapar la boca”, que hacer el esfuerzo por buscar otras alternativas.

La comida es, también, un gran representante de los afectos. Alrededor de ésta se establecen reuniones familiares, encuentros entre personas, y tradicionalmente se ha ubicado a la madre que nutre, en el lugar de “buena madre”. Hay casos en que se utiliza como amenaza de castigo: “Si no te quedas tranquilo no hay hamburguesa”, lo que implica que “comer” significa premio.

El problema es que estas expresiones de afecto no se limitan al espacio de reunión de fines de semana, sino que también se extrapolan a la vida cotidiana. En muchos casos los padres trabajan hasta tarde, no están con sus hijos en todo el día y la mejor compensación que encuentran es llevarles algo para comer.

Este contexto se agrava si se considera que los alimentos disponibles para resolver las situaciones de inmediatez están lejos de ser buenos y sanos para el cuerpo. En este sentido, el sobrepeso, además de ser un tema estético,  se transforma en un problema de salud.     

 Gran parte de la población se queja por los kilos de más y SUFRE. Hacen dietas constantemente, viven con culpa, se producen problemas de autoestima, a los niños los molestan en el colegio. Es decir, el exceso de comida tiene consecuencias negativas.

Aún cuando las estadísticas señalan que los niveles de obesidad adulta e infantil van en aumento y TODO EL MUNDO LO SABE, estas costumbres se encuentran tan arraigadas en nuestra cultura que nadie las cuestiona. Es importante tomar en consideración éstos y otros factores, para evitar el sufrimiento de nuestros niños y niñas en el futuro.

CRIAR ES CREAR: “Por Qué (NO) Dormir con los Padres”

Actualmente existen diversas teorías que mencionan lo importante que es el afecto en el vínculo con los hijos, el cual se trasmite a través del contacto físico, el tono de voz, los movimientos corporales. Sin embargo, este tema se confunde con suponer que, al dormir con los hijos, se estaría entregando más afectividad.

Muchas veces dan ganas de dormir con los hijos, especialmente cuando son pequeños. El frío, el miedo, la angustia, la pena de que duerma solo, la flojera de levantarse a mitad de la noche a atenderlo.  Sin embargo, es importante tomar conciencia de que todos estos pensamientos y sentimientos son supuestos (y a veces carencias) que tienen los adultos en relación a su propia vida. Son  ideas transmitidas por los padres, que los niños van incorporando y se transforman en mensajes intensos, que se van arraigando y dejando fuertes huellas que determinarán conductas y costumbres posteriores.  

Al dormir con los padres se producen ciertas alteraciones en el sistema. En primer lugar, esta costumbre termina transformándose en una situación incómoda en la cual nadie duerme bien. Esto produce cansancio, irritabilidad y mal humor, que afecta la vida laboral y las relaciones interpersonales.

En segundo lugar, se constituye un espacio en el cual no hay límites en la estructura familiar y el niño va adquiriendo un rol particular que podría tener consecuencias a futuro. Empieza a ser ubicado como mediador entre los padres y se altera la vida en pareja.  A veces, el vínculo ya está alterado y el niño es “utilizado” para evitar una relación conflictiva, o afectiva, entre ellos.

En caso de madres solteras, el hijo o hija empieza a ocupar un lugar de pareja de la madre, que resulta ser muy difícil de abandonar y que tiene consecuencias en las relaciones posteriores. Hay personas que duermen con sus madres hasta una edad muy avanzada y que tienen grandes dificultades para constituir su propia familia.

Es importante considerar que la sexualidad se desarrolla desde la más tierna infancia. Al ocupar un lugar en la cama de los padres o de la madre, el niño va ligando su energía libidinal a ellos, lo que producirá dificultades para organizar la sexualidad e identidad en forma adecuada.

 Al tener la propia cama, se entrega un espacio para dormir, pero además se le otorga un lugar como persona. La cuna es un espacio definido, que tiene límites, que ayudan a configurar la identidad: “Yo soy de aquí” “Este es mi lugar”, “Esto es mio”. Además, se facilita la construcción del mundo interno. Al estar en la cuna el niño no solo duerme, sino que balbucea, habla consigo mismo, juega, está en silencio, aprende a estar solo. Todo esto le permite construir un mundo, que será el que lo ayudará a sostenerse en la vida. Si siempre está invadido por personas “reales”, será difícil que pueda incorporarlas en su mundo simbólico, ya que necesita espacios de silencio y de ausencia de otros para hacerlo.

Es necesario entender que todo lo que se hace en los primeros años de vida de una persona es determinante para definir su futuro. No existe un “después”, ya que las costumbres y la forma de funcionar dejan huella desde un principio.”Después” será muy difícil cambiar.

Es importante que los padres se den el tiempo para pensar sobre lo que quieren hacer de sus hijos, ya que CRIAR es CREAR y son ellos los encargados de dirigir y encauzar la energía que se encuentra disgregada los primeros años de vida.

Hay que tener la madurez y la capacidad de distinguir cuáles son las propias dificultades, carencias y emociones, de manera que éstas no empañen la personalidad de los hijos. Dicen que los niños son verdaderas esponjas: si la madre tiene miedo, creará un niño miedoso; si se siente sola, el hijo se constituirá en su refugio. Estas situaciones lo irán atrapando en relaciones dependientes e indiferenciadas que lo perjudicarán en su constitución personal.

Actualmente existen diversas teorías que mencionan lo importante que es el afecto en el vínculo con los hijos. Sin embargo, hay que tener claro que también es necesario establecer límites desde el inicio, ya que éstos ayudan a entregar seguridad e identidad: le otorgan, a la persona, un lugar en el mundo.

Leer más en:

“¿Dormir en la cama de los padres?”

“Advierten que los nenes nunca deben dormir con los padres”

“Dormir con Papá y Mamá”

“Pediatras y Psicoanalistas aconsejan que los Niños no Duerman con sus Padres”

TRANSFERENCIA E HISTERIA: IV.- “Casos Clínicos en Freud: CATALINA”

Viene de: “TRANSFERENCIA E HISTERIA. Casos Clínicos en Freud. MISS LUCY”

En el caso Catalina, Freud se encuentra con ella cuando anda de vacaciones en la montaña y le interesó que la neurosis floreciera a 2000 metros de altura. Ella le dice que está “enferma de los nervios”. Presenta ahogos y dificultad para respirar que, junto a otros síntomas, Freud califica como ataque de angustia. Se pregunta si es un ataque de angustia con signos de aura histérica o es un ataque de histeria con angustia como contenido.

La primera situación de ahogo la siente cuando descubre al tío en una relación con la prima, lo que produce como consecuencia que la tía se divorcie del marido: “Todo es por mi culpa, sino la mujer no habría pedido el divorcio”. Freud, como en todos los casos, investiga el origen y descubre que existen otras historias antes del suceso traumático, una de las cuales es que el tío persigue sexualmente a la paciente mientras está durmiendo, cuando ella tiene 14 años. Ella no reconoce el carácter sexual de tal situación, solo dice que le desagradaba que le interrumpieran el sueño. Los síntomas surgen desde ahí, pero no de manera tan intensa como cuando lo encuentra con Francisca (la prima).

Entonces, antes habían series de impresiones en la memoria, relacionadas con la historia. Cuando sucede  el evento, se enlaza con tales recuerdos, comprendiendo y defendiéndose contra ellos. Luego existe un período de incubación y aparecen síntomas de conversión: vómitos como sustituto de la repugnancia moral y física (lo que la repugna es la escena nocturna en la que siente el cuerpo del tío junto al suyo).

En este caso también hay un contenido de conciencia que queda excluido y en la escena hay una nueva impresión que impone la conexión-asociación del grupo aislado. Sin embargo, a diferencia de miss Lucy, la causa del aislamiento no es voluntad del yo, sino la ignorancia juvenil que le impide la elaboración de la experiencia sexual.

Es frecuente que impresiones de época pre-sexual con nulo efecto adquieran, más tarde, poder traumático cuando la adolescente comprende la vida sexual. La angustia emerge en mujeres jóvenes por el horror que surge en un espíritu virginal cuando aparece el mundo de la sexualidad.

Continúa en “TRANSFERENCIA E HISTERIA: IV.- Casos Clínicos de Freud: ISABEL de R.”

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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