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TRANSFERENCIA E HISTERIA: IV.-”Casos Clínicos en Freud: ISABEL DE R”

Viene de TRANSFERENCIA E HISTERIA. “Casos Clínicos en Freud: Catalina”

El caso Isabel de R. es el que tiene más elementos sobre lo que se considera como una estructura histérica actualmente. Los síntomas de Isabel son dolores de piernas y  dificultad para caminar. Se habla de un “cansancio doloroso”.

A diferencia de los casos anteriores, aquí si es importante la familia, ya que su sintomatología está muy ligada a ésta y al lugar que ocupa en ella. Es la menor de tres hermanas y tiene un fuerte lazo con su padre, cumpliendo un rol de hijo o amigo con quien intercambia ideas. Esta situación la aleja del ideal de muchacha, que es encontrar marido. Se encuentra poco conforme con su sexo y rebelde con la idea de sacrificar sus proyectos por el matrimonio.

En un momento llega la “desgracia que destruye la felicidad de aquel hogar”: el padre tiene una afección cardíaca y ella lo cuida, sin apartarse de su cama. En esa época sufre los primeros dolores, pero es dos años después de su muerte que ya no puede caminar. Luego viene una seguidilla de eventos vinculados a desgracias familiares y ella es la encargada de que sus parientes encuentren una sustitución a la felicidad perdida: reconstruir el brillo del hogar.

Luego de la muerte del padre salen de vacaciones para descansar, pero es ahí cuando comienzan los síntomas y ella se transforma en la “enferma de la familia”. En el momento en que va a hacer el tratamiento muere la hermana.

En el historial de la paciente surge un hecho importante: un día que ella atendía a su padre enfermo, un joven por el cual ella tenía afecto la acompaña a casa luego de una reunión social, única noche que se atreve a abandonar su puesto de enfermera. Sin embargo, al llegar encuentra que su padre está peor y se reprocha haber dedicado tanto tiempo a su propio placer. Promete a sí misma que será la última vez que abandone al padre tanto tiempo. Esta situación plantea el conflicto incompatible: felicidad v/s vida del padre, quedando la representación erótica expulsada de la asociación. Luego, a medida que avanza el caso, se descubre que la paciente en realidad estaba enamorada de su cuñado: para evitar amar a cuñado crea sufrimiento físico.

En este caso Freud alude a conceptos como la conversión, la zona histerógena típica, derivación por reacción, histeria monosintomática (múltiples síntomas análogos que se funden en uno solo). Sin embargo, el núcleo del problema se ubica en el fracaso por el intento de reconstruir la antigua felicidad familiar, frente a lo cual existe una expresión simbólica de pensamientos dolorosos: “impotencia”, “no lograr avanzar un solo paso”.

En este caso, se encuentran rasgos que aparecen en muchos histéricos, uno de los cuales es prestar una prolongada asistencia a una persona enferma. Según Freud, la persona reprime sus emociones y pone baja atención a sus impresiones personales, lo que produciría una histeria después de la muerte del enfermo.

Sin embargo, la pregunta que podemos plantear aquí es otra: ¿Por qué existe una tendencia a cuidar enfermos? ¿Qué se busca con eso?

Continúa en: “TRANSFERENCIA E HISTERIA.Casos Clínicos en Freud: Cecilia M”

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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