PSICOLOGIA DE LA INFERTILIDAD: Posibles Bloqueos Psíquicos al Devenir de la Vida
Un tema recurrente en estos tiempos es la pregunta por los hijos. El cambio en la estructura familiar, el mundo laboral y económico, el rol de la mujer, la forma de vida actual, producen grandes interrogantes. Un efecto de éstas se relaciona con la alta tasa de infertilidad o esterilidad que existe en el mundo actual.
Para enfrentar este problema, la ciencia ginecológica ha descubierto diversas causas y, junto a éstas, muchos tratamientos que implican un alto costo económico y emocional para los pacientes. Sin embargo, en la cultura chilena aún no se han incorporado los aspectos psicológicos que pueden afectar, tanto en el origen de la infertilidad como en el apoyo que se le puede entregar a la pareja que vive este proceso.
En un estudio realizado por Clínica Las Condes , se encontró una posible relación entre conflictos psicológicos tempranos y Ia presencia de infertilidad en la vida adulta. Sin embargo, como la metodología empleada no permitió obtener conclusiones generalizables, se desestimó la relevancia de esta hipótesis y se dio mayor énfasis al impacto actual que tiene, en la pareja, la condición de infertilidad.
El tema de tener hijos tiene grande implicancias. Primero, se relaciona con una pregunta existencial que conlleva un misterio, no siempre fácil de soportar. Freud, se refiere a éste en el texto sobre las “Teorías Sexuales Infantiles” (1908), en el cual manifiesta que uno de los problemas que enfrenta el ser humano, en su vida, es la llegada de un hermano. No solo porque viene a quitar el amor de los padres, sino, porque produce preguntas acerca del origen de la vida, de la sexualidad, de dónde vienen los niños:
“Intereses prácticos, y no solo teóricos, son los que ponen en marcha en el niño la obra de la actividad investigadora. La amenaza de sus condiciones de existencia por la aparición, real o simplemente sospechada, de un nuevo niño, y el temor de la pérdida que este suceso ha de, acarrear para él con respecto a los cuidados y al amor de los que le rodean, le hacen meditar y tratar de averiguar el problema de esta aparición del hermanito. El primer problema de que el niño se ocupa no es, por tanto, el de la diferencia de los sexos, sino el enigma de la procedencia de los niños” (“Teorías Sobre el Nacimiento. Tres Ensayos para una Teoría Sexual. Cap 2″)
No es fácil entender, para un infante, que alguien pueda “salir de la guata de la mamá” y menos que “YO” alguna vez pude haber estado ahí. Si bien estas teorías son producidas por niños para elaborar la angustia de la pregunta por la existencia, NO implica que estén resueltas y eliminadas de la vida adulta. En este sentido, los adultos también realizan una elaboración psíquica para enfrentar el misterio de lo que significa el nacimiento, tanto de sí mismos como de otros.
Junto a este tema, se presentan otras preguntas existenciales cómo la responsabilidad de traer hijos a un mundo cada vez más difícil. De hecho, en Europa y EEUU, hay grupos que se niegan a hacerlo, entre otras cosas, por el sufrimiento que podría significar para estos nuevos seres.
En segundo lugar, decidir ser padre o madre supone que, en algún punto, se pierde el estatuto de hijo o hija. Este hecho tiene una transcendencia psíquica y simbólica importante, ya que se abandona el lugar de niño o niña, para ocupar un lugar de adulto. Esta pérdida implica un duelo que no siempre se está dispuesto a hacer, especialmente cuando las familias de origen tienen mucha fuerza o la relación con la madre o el padre es demasiado intensa.
Este tema está ligado a la relación que se estableció con los propios padres y al lugar que se ocupó como hijo, hija, hermano, hermana. Muchas veces se instalan núcleos conflictivos infantiles en estas relaciones, que estancan, impiden el movimiento y dificultan la disposición a tener hijos.
Otro tema importante es si existe profundamente el deseo de concebir un hijo. Actualmente las personas tienen muchas alternativas de vida: estudiar, viajar, ganar dinero y no siempre la principal prioridad se relaciona con elegir el sacrificio y la postergación que significa criar hijos.
Por último, es importante revisar el contexto en el que se ubica la pareja, ya que muchas veces la incompatibilidad biológica es un símbolo de incompatibilidades más profundas. Un ejemplo de esta situación, son parejas que insisten, por años, en tratamientos y en estar juntos a toda costa, hasta que terminan separándose. Luego, cada uno por su lado, logra concebir. A veces, incluso, existen situaciones físicas, externas, que no facilitan un lugar para “anidar”. En muchos casos sucede que un cambio de casa o de trabajo coincide con la concepción, después de mucho tiempo de intentos.
Estos factores son algunos, entre múltiples, que podrían estar afectando, sin siempre saberlo. En general, son aspectos inconscientes, difíciles de reconocer, ya que la presión que existe en la cultura por la procreación y preservación de la especie, impide la libre exposición de estos temas.
Por estos motivos, además de intentar generalizar posibles causas psicológicas que permitan dar un estatuto científico al problema de la infertilidad, es importante crear espacios para escuchar y desplegar la subjetividad: CADA PERSONA ES UN MUNDO. Este se constituye a partir de distintas “constelaciones” que van formando la personalidad y que, por diversas causas, han bloqueado las posibilidades de concebir. Se sugiere que antes de someterse a costosos tratamientos, se investigue, junto a un profesional, lo que podría estar interfiriendo.
En la cultura Latinoamericana estos conceptos están recién comenzando y son pocas las personas que los siguen, aún teniendo posibilidades para hacerlo. En Europa el apoyo psicológico es parte del proceso de los tratamientos de fertilidad.
En estos tiempos, tener hijos se ha transformado en una gran interrogante. No hay que dejar todo sólo en manos de la biología o de Dios. El cuerpo es un reflejo del alma y es importante encontrar el espacio para des-atar aquellas amarras y ataduras históricas que entrampan y que podrían estar afectando en el devenir de la vida.
Bernarda Labarca
29/06/2010 @ 9:33 amEn lo que quisiera disentir con este artículo es con la visión de la maternidad/Paternidad que pone el acento en el sacrificio y la postergaciòn. Creo que esa es una visión muy parcial que mira la maternidad con la visiòn de quien no ha experienciado realmente el CAMBIO con letras mayúsculas…esto es realmente COMPARTIR…hace tiempo se publicó un artículo donde me refiero a este punto de vista…
http://www.padresok.com/paginas/ver_nota.cfm?TipoVisor=detalle&ObjectId=5BBC5E53-C4C6-4927-B100B787A308916E
Mónica
12/11/2011 @ 3:12 pmBernarda,yo estoy muy de acuerdo con el artículo donde habla del sentimiento de postergación y sacrificio que supone ser padre, porque ese sentimiento es parte de una persona que no sabe si desea tener hijos.Por supuesto que no conoce las bellezas de la paternidad, porque por algo no se está dando. La realidad es que la vida de la gente que tiene hijos parece muy diferente de la que no (no digo peor ni mejor)pero si uno se siente bien así es imposible no pensar si un nuevo ser llegara a cambiar todo eso. Yo desde mi experiencia personal hace mas de un año que estoy buscando quedar embarazada (con todos estos cuestionamientos y sin un deseo claro)y no lo logro, ahora solo quiero la normalidad fisica, y la tranquilidad de mi pareja. Nuevamente pienso que es egoista. Posiblemente me este auto-boicoteando??