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PARA PSICOANALISTAS: “Simbolización de lo Imaginario de lo Real. Una Combinatoria Posible. Parte 1: Escenas”

 *Texto escrito a partir del Seminario 10, del 24 de Enero de 2002, del libro “Para Introducir al Psicoanálisis Hoy en Día”, de Charles Melman. Expuesto en el marco del Seminario Central 2010: «Retorno a las cuestiones esenciales del Psicoanálisis» de la Fundación Grupo Psicoanalítico Plus*

Charles Melman inicia este capítulo mencionando aquello que Freud llamó “la Otra Escena”, que es donde tendría lugar el INCONSCIENTE y que Lacan llama el Lugar del Otro. Con esto se refiere a aquel espacio que NO se ordena por lo típico de una escena, que sería la representación y la profundidad e identidad de los personajes.

Para entender esta Otra escena o Lugar del Otro, se hace la comparación con la escena de las representaciones que se rigen por el principio de lo mismo, lo idéntico, cuya organización especular formaría la Identidad Imaginaria. Esta identificación se constituye a partir de una proyección, punto por punto, entre dos imágenes: “hacerme semejante a esa primera imagen ideal”. Esto regularía el conocimiento a partir del YO.

En el mundo de las representaciones existiría una completud sin falla, una imagen que se cumple. Es un mundo organizado por la negación de la castración, en el que cualquier alteración pone en cuestión el rasgo identificatorio fálico. Melman manifiesta que el ideal de este mundo puede compararse al del “pequeño burqués”, entendiendo a éste como el que se protege de los avatares de la existencia y del deseo.

¿Qué sucede cuando algo viene a molestar en este mundo perfecto, ideal de las representaciones, cuando en vez de decir “útil”, decimos “in-útil” lo que en el común acuerdo significa lo opuesto? (hay algunos antónimos que se escriben en forma similar y solo hay que cambiar una letra para que signifiquen lo contrario. Esto es muy usual en las lenguas arábicas. Por ahora, en español, se utilizará como ejemplo los prefijos “des” o “in”)

¿Qué pasa cuando este mundo ideal es interrumpido por un lapsus, un acto fallido o un chiste?

¿Cuál es la relación espacial que existe entre ambas escenas (representaciones y Lugar del Otro)?

Es justamente en estos equívocos cuando aparece la Otra Escena, aquella dimensión de las NO representaciones, de lo NO visible, que se hace sospechar por los incidentes y accidentes, por lo NO previsto. En este espacio no existen elementos que den cuenta de la categoría de lo mismo, no existe un elemento idéntico a otro, se habla de una diferencia pura.

Freud sitúa estos lugares en los interiores, lo oculto, las profundidades. Lacan, en cambio, cree que consciente e inconsciente son dos caras de una misma banda de Moebius. En este sentido, además de ser inevitable el retorno de lo reprimido, no hay que franquear un borde. O sea, la Otra escena se encuentra en otro lugar, pero es el dobladillo permanente del mundo de las representaciones: lo informa y molesta con los propios mensajes.

Esta sería, entonces, la relación espacial entre ambos lugares, o escenas, y el Sujeto viviría en estos dos mundos. Dice Lacan: “el Sujeto siempre cojea. Camina con dos pies que marchan disparejos, ya que no están regidos por la misma regla”

¿Se puede privilegiar uno u otro de estos lugares? Se puede olvidar el lugar del Otro y privilegiar las representaciones, especialmente si el sujeto se encuentra bien, favorecido, en ventaja, en su sitio y se cuida de no ser molestado por lo que vendría del Otro Lugar.  Puede, también, descuidar, rechazar y criticar el lugar de las representaciones para sostenerse del Lugar del Otro: vivir en el goce, sin restricción, sin obligación, sin freno. Hoy en día se busca cumplir la satisfacción en la Otra Escena, pero con afán de realización más que de representación. En este sentido, se consideraría al drogadicto como una nueva figura del pequeño burgués. El toxicómano buscaría estar completamente en un goce que no es fálico y que permite un tipo de completud, de logro, que nunca sería autorizado por los límites del mundo de las representaciones.

Frente a estas posibilidades, Lacan dice: “una vez que el Inconsciente es puesto a la luz, hay que saber voltearlo, reintegrarlo”.

Este recorrido evidencia que los registros de las representaciones y del Lugar del Otro no están  aislados, separados entre sí.

Continua en PARA PSICOANALISTAS: “Simbolización de lo Imaginario de lo Real. Una Combinatoria Posible. Parte 2: i(a)”

TRANSFERENCIA E HISTERIA: V.- “Características de una Estructura Histérica”

Viene de: “TRANSFERENCIA E HISTERIA VI.- Casos Clínicos en Freud: Cecilia M”

Como último punto se establecen ciertos temas recurrentes que ayudan a establecer la Estructura Histérica:

1)     Premisa fundamental del diagnóstico: Síntomas Físicos sin correlación Orgánica

2)     Mecanismo de Conversión: inervación somática

3)     Fenómeno Fundamental: Estados Anormales de Conciencia: Disociación de la Conciencia y Estados Hipnóides.

4)     Incompatibilidad YO-Representación

5)     Representación Aislada, Expulsada de la Conciencia

6)     Traumas Parciales – Efecto Traumático

7)     Factor Accidental, Conexión Casual

8)     Papel de la Sexualidad

Continúa en: “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Relaciones Transferenciales”

TRANSFERENCIA E HISTERIA: IV.- “Casos Clínicos en Freud: CECILIA M”

Viene de “TRANSFERENCIA E HISTERIA IV.- Casos Clínicos en Freud: Isabel de R”

Cecilia M, el último caso expuesto, es un ejemplo de Simbolización. La paciente presenta una neuralgia facial y la escena traumática es que existe una gran excitación anímica contra su marido, debido a diálogos ofensivos: “fue como si me hubieran dado una bofetada”.

¿Cómo una bofetada puede exteriorizarse en neuralgia?

Se trata de un símbolo que se inicia como conversión por simultaneidad, conflicto-defensa y que luego es despertada por ecos asociativos de la vida mental, mediante una conversión simbolizante. A veces la sensación despierta, como interpretación, la representación y otras veces es la representación la que crea, por simbolización, la sensación. Estas funciones se hallan debilitadas, por lo que la expresión verbal parece metafórica, sin embargo es probable que al principio existiera un sentido literal y la histeria lo restablece a través de sus inervaciones.

Continúa en “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Características de una Estructura Histérica”

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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