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PARA PSICOANALISTAS: “Simbolización de lo Imaginario de lo Real: Una Combinatoria Posible”. Parte 5: SÍNTESIS.Objeto a

¿Por qué en la fórmula i(a), a está entre paréntesis? ¿Es porque ya ha dejado de ser un objeto a y empieza a ser una representación de éste. ¿Por qué no llamarlo a’?

El símbolo a es uno de los primeros signos algebraicos de Lacan (1955, esquema L). Si bien se le ha dado diversas traducciones, Lacan insiste en que quede sin traducir, adquiriendo el estatuto de un signo algebraico. En un primer momento designa al pequeño otro (Esquema L, a y a’).  En 1957, al introducir el matema del fantasma $()a, lo concibe como objeto de deseo: objeto parcial, imaginario, elemento imaginado como separable del cuerpo. Luego diferencia entre a (objeto del deseo) y la imagen especular: i(a).

En 1960-1 relaciona a, con el término “ágalma”, del Banquete de Platón: a es el objeto del deseo que buscamos en el otro. Desde 1963, a adquiere cada vez más las connotaciones de lo real, aunque sin perder el estatuto imaginario. Luego, a designa al objeto que nunca puede alcanzarse: CAUSA del deseo y no a lo que tiende. En 1962-3-4, a es definido como el  “resto”, como el remanente que deja detrás de él la introducción de lo simbólico en lo real. En 1973, lo vincula al concepto de semblante y en 1974 lo ubica en el centro del nudo borromeo, en la intersección de los tres registros: R,S,I.  

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PARA PSICOANALISTAS: “Simbolización de lo Imaginario de lo Real: Una Combinatoria Posible”. Parte 5: SÍNTESIS. Lugar del Otro.

Viene de: PARA PSICOANALISTAS: “Simbolización de lo Imaginario de lo Real: Una Combinatoria Posible”. Parte 4: Palabras Antónimas

¿De qué se habla en este capítulo?: De la “otra escena”, mencionada por Freud y que Lacan llama “Lugar del Otro”. Es importante no perder este concepto, ya que lo que quiere demostrar Melman es la existencia, y la presencia, del Inconsciente, su ubicación y relevancia en el aparato psíquico. Para hacerlo, es imprescindible referirse a los registros Real, Simbólico e Imaginario.

Para demostrar esto, Melman toma como ejemplo la construcción de la imagen, mostrando cómo ésta se encuentra sostenida por el objeto a. También se refiere al estatuto de la letra como sostenedora del deseo Inconsciente y al poder de las palabras antónimas para demostrar la delgada línea que hay entre Consciente e Inconsciente.

Aún así, y como siempre, quedan algunas preguntas que resolver:

1)    ¿Qué relación existe entre el Lugar Otro y el Gran Otro?

¿Por qué esta pregunta? Porque Melman habla de lo Real y, es ahí, donde importa distinguir los registros y, especialmente, los conceptos: Gran Otro, Lugar del Otro: ¿Quién es el Otro?

En el “Diccionario de Introducción al Psicoanálisis Lacaniano”, de Dylan Evans dice:

“El Gran Otro designa la alteridad radical, la otredad que trasciende la otredad ilusoria de lo imaginario, porque no puede asimilarse mediante la identificación. Lacan equipara esta alteridad radical con el lenguaje y la ley, de modo que el Gran Otro está inscrito en el orden de lo simbólico (…). Al sostener que la palabra no se origina en el Yo, ni siquiera en el Sujeto, sino en el Otro, Lacan subraya que la palabra y el lenguaje vienen de otro lugar y, por lo tanto “el Inconsciente es el discurso del Otro”. Al concebir al Otro como un lugar, Lacan alude al concepto freudiano de una localidad psíquica, en el cual el Inconsciente es descrito como “la otra escena”.  

Desde aquí, podemos definir al LUGAR OTRO como “toda localidad psíquica que NO es lo imaginario, que no puede asimilarse mediante la identificación”. Esta definición incluye al lenguaje, la ley, lo simbólico, el inconsciente como discurso del Otro (que gobierna), la otra escena, otra lógica y, por supuesto, a lo REAL.

Es decir, Lugar del Otro y Gran Otro se refieren a lo mismo.

Continuará…

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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