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TRANSFERENCIA E HISTERIA: VI.-“Relaciones Transferenciales”

Viene de “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Características de una Estructura Histérica”

Luego de establecer el concepto de transferencia y de hacer un recorrido por la Histeria en Freud, hay que remitirse al título: la relación Transferencia-Histeria.

El primer indicio para establecer una estructura histérica es la existencia de síntomas físicos sin correlación orgánica. Lo habitual de esta situación es cuando llegan los pacientes al psicólogo, con dolencias, después de haberse sometido a múltiples exámenes sin resultados. Esto lleva a pensar que el cuerpo está manifestando algo que la persona no es capaz de decir: “el cuerpo habla”. ¿Qué es lo que quiere decir? ¿A quién se lo dice?

Si se planteó que la transferencia es la relación que se establece con Otro ¿Qué sería lo particular de la Histeria en su relación al Otro?

 En los “Estudios sobre la Histeria”, Freud no habla del concepto de transferencia propiamente tal ni tampoco lo trata en el análisis de casos, aún cuando en el último capítulo llamado “Psicoterapia de la Histeria”, aparece por primera vez. Aún así, se pueden vislumbrar ciertas relaciones transferenciales. Por ejemplo, en el caso de Emy de N, al gritar “¡No me toque!” Ella tiene esta actitud con toda persona extraña que entra a su habitación en forma inesperada y, claramente, con Freud hace lo mismo. Freud manifiesta que ésta es una fórmula protectora, una forma de protegerse para que no le suceda lo mismo que antes (se mencionan los eventos). Sin embargo, se ha transformado en una reacción automática, que no tiene nada que ver con el contexto en cuestión, sino que se encuentra fuertemente vinculada a situaciones del pasado. Solo entendiendo esto se puede realizar un tratamiento.

 ¿A quién le habla? La cadena de acontecimientos va estableciendo una relación subjetiva particular, que convierte a los demás en entes inventados, llegando al extremo de construir un delirio. Esto muestra cómo los otros se transforman en una imagen repetitiva, producida por la propia transferencia.  Si bien en este ejemplo no se llega literalmente a los “primeros objetos de amor”, si se mencionan diversas situaciones donde la paciente se ve amenazada: muertes en épocas de infancia, hermanos que arrojan bichos muertos, se disfrazan de fantasma, cadáver de tía que se le abre la boca, encuentra a madre muerta (la paciente habla mucho de animales y cadáveres en su tratamiento), recuerdos de manicomios, que la atemorizan. En este sentido, la relación transferencial establece un vínculo persecutorio donde cualquiera puede ocupar este lugar, incluso el médico.  ¿Es necesario preguntar igual por los primeros objetos de amor o siempre se habla implícitamente de éstos aunque no se mencionen en forma literal y consciente? Esta pregunta lleva a pensar en lo que posteriormente se definirá como “significante”, en Lacan.

 ¿Cuáles son los primeros lazos a los que se liga una criatura para constituir una estructura histérica?

Continúa en TRANSFERENCIA E HISTERIA. “Relaciones Transferenciales: Primeros Lazos”

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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