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TRANSFERENCIA E HISTERIA. IV.-”Relaciones Transferenciales: Doble Conciencia”

Viene de: TRANSFERENCIA E HISTERIA IV.- Relaciones Transferenciales: ¿Qué hay del Cuerpo?”

Un aspecto relevante que se descubre al estudiar la Histeria es el mecanismo de “doble conciencia”, ya que a partir de este concepto se puede entender parte del funcionamiento del aparato psíquico en general.  

Es recurrente en los pacientes, teniendo o no una estructura histérica como la descrita, la sorpresa que produce encontrarse con contenidos psíquicos que desconocen y que van ayudando a rearmar su historia. Por ejemplo, pacientes que tiene dificultad para establecer relaciones de pareja y siempre repiten las mismas situaciones. En las sesiones hablan de sus familias  y se dan cuenta que, en algún punto, existe una secuencia similar a la que están viviendo. Se impactan con este descubrimiento y, a veces, les produce desagrado y enojo: no lo pueden creer.

Esta situación produce extrañeza. Si bien la persona tiene la imagen de sí misma y de su familia como de alguien que logra establecer vínculos sólidos, se sorprende al darse cuenta que, al mismo tiempo, existe otro espacio de relaciones frágiles, que se rompen fácilmente y que es lo que constantemente se repite.

¿Qué hay del paciente en esto? ¿Qué está repitiendo? 

Esta sorpresa es la que permite suponer que hay un espacio desconocido, incluso por el propio sujeto, que está determinando muchas de las relaciones, acontecimientos y vivencias que él va teniendo en su vida.

Cuando Freud estudia la Histeria, descubre que este espacio se ha ido conformando a partir de un mecanismo psíquico llamado represión, que produce que todas las vivencias que no son compatibles con el YO del sujeto queden en el olvido. Sin embargo, Freud se da cuenta que la carga afectiva de estas vivencias, queda circulando en el espacio psíquico de la persona y la determina en la actualidad.

El proceso de análisis permite ir ligando estos montos de afectos con las representaciones que lo produjeron. De esta manera, se va recordando, construyendo y haciendo Consciente lo Inconsciente.

“El psicoanálisis es como armar un puzzle. El paciente trae las piezas y juntos, paciente y analista, van descubriendo las figuras que construyen la historia” 

*Este artículo fue escrito a partir de un caso en particular, que se generalizó. Con el fin de respetar el secreto profesional, no es posible exponer los detalles del caso, que enriquecerían el texto y ayudarían a aclarar la teoría*

Continuará…     

 

TRANSFERENCIA E HISTERIA: VI.- “Relaciones Transferenciales: Primeros Lazos”

Viene de: TRANSFERENCIA E HISTERIA: ”Relaciones Transferenciales” 

¿Cuáles son los primeros lazos a los que se liga una criatura para constituir una estructura histérica?

El caso que mejor refleja esto es el de Isabel.  Ella ocupa un lugar de “hijo” del padre. Es la menor de tres hermanas, por lo que se podría suponer que había una esperanza en la familia, de que naciera varón. De esta manera, la paciente es una mujer más en la familia, por lo que pasa desapercibida: no hay nada que la haga especial. Además, nace cargada por la deuda de no satisfacer los anhelos del Otro, constituyendose ésto en una carencia que suplir. Así, ella busca un reconocimiento y se convierte en salvadora de la familia y en cómplice de su padre. La paciente es abnegada, sacrificada y enfermera de todos, lugar en que se hace necesaria. En este caso habría que indagar, además, otras situaciones vinculadas a la estructura de la paciente. Por ejemplo: el contexto en que nació: ¿Salvadora de qué?

En el momento que empiezan los síntomas físicos es, justamente, cuando la paciente es “desleal” a su padre: siente afecto por otro hombre y justo cuando cambia su atención afectiva, se agrave la enfermedad de él. Sin embargo, ella se enferma dos años después, cuando va de paseo con su cuñado: surge el deseo de encontrar un hombre similar y ser feliz como la hermana. En esos tiempos ésta se encuentra enferma y se agrava poco a poco, lo que coincide con una agudización de sus propios dolores. En el momento que muere la hermana, emerge un pensamiento en ella: “Ahora él ya está libre y puede hacerme su mujer”: La paciente tenía un afecto por su cuñado, contra cuyo acceso a la conciencia se rebelaba todo su ser moral. Para ahorrarse la dolorosa certidumbre de amar al marido de su hermana, crea un sufrimiento físico (conversión psíquico – somático). Luego, en el análisis, se ve que este sentimiento proviene desde mucho tiempo atrás.

Continuará…

TRANSFERENCIA E HISTERIA: VI.-“Relaciones Transferenciales”

Viene de “TRANSFERENCIA E HISTERIA: Características de una Estructura Histérica”

Luego de establecer el concepto de transferencia y de hacer un recorrido por la Histeria en Freud, hay que remitirse al título: la relación Transferencia-Histeria.

El primer indicio para establecer una estructura histérica es la existencia de síntomas físicos sin correlación orgánica. Lo habitual de esta situación es cuando llegan los pacientes al psicólogo, con dolencias, después de haberse sometido a múltiples exámenes sin resultados. Esto lleva a pensar que el cuerpo está manifestando algo que la persona no es capaz de decir: “el cuerpo habla”. ¿Qué es lo que quiere decir? ¿A quién se lo dice?

Si se planteó que la transferencia es la relación que se establece con Otro ¿Qué sería lo particular de la Histeria en su relación al Otro?

 En los “Estudios sobre la Histeria”, Freud no habla del concepto de transferencia propiamente tal ni tampoco lo trata en el análisis de casos, aún cuando en el último capítulo llamado “Psicoterapia de la Histeria”, aparece por primera vez. Aún así, se pueden vislumbrar ciertas relaciones transferenciales. Por ejemplo, en el caso de Emy de N, al gritar “¡No me toque!” Ella tiene esta actitud con toda persona extraña que entra a su habitación en forma inesperada y, claramente, con Freud hace lo mismo. Freud manifiesta que ésta es una fórmula protectora, una forma de protegerse para que no le suceda lo mismo que antes (se mencionan los eventos). Sin embargo, se ha transformado en una reacción automática, que no tiene nada que ver con el contexto en cuestión, sino que se encuentra fuertemente vinculada a situaciones del pasado. Solo entendiendo esto se puede realizar un tratamiento.

 ¿A quién le habla? La cadena de acontecimientos va estableciendo una relación subjetiva particular, que convierte a los demás en entes inventados, llegando al extremo de construir un delirio. Esto muestra cómo los otros se transforman en una imagen repetitiva, producida por la propia transferencia.  Si bien en este ejemplo no se llega literalmente a los “primeros objetos de amor”, si se mencionan diversas situaciones donde la paciente se ve amenazada: muertes en épocas de infancia, hermanos que arrojan bichos muertos, se disfrazan de fantasma, cadáver de tía que se le abre la boca, encuentra a madre muerta (la paciente habla mucho de animales y cadáveres en su tratamiento), recuerdos de manicomios, que la atemorizan. En este sentido, la relación transferencial establece un vínculo persecutorio donde cualquiera puede ocupar este lugar, incluso el médico.  ¿Es necesario preguntar igual por los primeros objetos de amor o siempre se habla implícitamente de éstos aunque no se mencionen en forma literal y consciente? Esta pregunta lleva a pensar en lo que posteriormente se definirá como “significante”, en Lacan.

 ¿Cuáles son los primeros lazos a los que se liga una criatura para constituir una estructura histérica?

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XIMENA ARRAU, Psicóloga
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