Categorias

“¿DONDE ESTA ELISA?: LA INOCENCIA DE LA JUVENTUD”

La serie nocturna “¿Donde está Elisa?”, escrita por el guionista Pablo Illanes y trasmitida por Canal Nacional, ha puesto en juego un tema social importante: el de la juventud actual.

juventud

En esta serie se muestra la amplia brecha que existe entre los padres y los hijos. Los adolescentes de hoy viven en un mundo nuevo y muchos padres, al igual que el de Elisa, no conocen a sus hijos. De hecho, Raimundo Domínguez siempre habla de lo buena e inocente que es.

El tema principal que trata esta serie es la seducción y el amorío que existe entre una adolescente, menor de edad (Elisa) y un adulto (Bruno, su tío directo) quien termina secuestrándola.

brunoelisa

Lo polémico de la serie es que no solamente es él quien realiza el secuestro, si no que es Elisa quien hace la propuesta y, al parecer, lo organiza. Con este gesto deja de ser inocente, víctima y se transforma en protagonista de la situación.

¿Son inocentes los niños?

Freud, en su tiempo (1856-1939) llegó a la conclusión de que existía sexualidad en los niños. Esta afirmación causó impacto en la sociedad de la época, produciendo fuertes resistencias contra el psicoanálisis. Sin embargo, al pasar el tiempo esta situación se ha hecho más evidente.

Elisa no es un ejemplo directo de esta afirmación, ya que no es niña. Es una adolescente y, como tal, pertenece a un grupo al que se le adjudica una sexualidad que debe ser controlada. Lo que no es pensable es que exista, en ella, una intención, una seducción activa, una voluntad.

Otro tema importante que se ha dado en los jóvenes de hoy es el de la delincuencia, ya que la cantidad de delitos realizados por menores de edad ha ido en aumento. delinjuv

Es tanto así, que se ha cuestionado la categoría llamada “de discernimiento“, la cual ”implica dilucidar si el infractor tiene conciencia de haber transgredido la ley y si distingue entre el bien y el mal”. Esta situación ha producido la extensión de la  responsabilidad de los infractores:  ahora no es desde los 16 años, sino que desde los 14. Este cambio supone que existe una mayor conciencia de los actos a una edad menor.

Frente a estos dos fenómenos: la seducción de una adolescente y la disminución de la edad de discernimiento en los jóvenes, hay que plantearse si efectivamente algo se está modificando en la actualidad y cuáles serían los factores que producirían estos cambios.

Así como Freud afirma que los niños tienen sexualidad, también manifiesta que la agresividad es parte esencial del ser humano. La cultura es la encargada de “moldear” estos aspectos, de encausarlos, aún cuando siempre existe algo que se escapa.

Esto significa que la sexualidad y la agresividad han existido en todos los tiempos y que su forma de expresión va encontrando variantes, dependiendo del momento histórico que se vive. Lo particular de la sociedad actual es que los adultos se encuentran impactados con la actitud de los jóvenes, lo que daría cuenta de un cambio radical entre una generación y otra.

generaciones¿Por qué se producen estos cambios?

Una forma de transmisión cultural es a través de las instituciones: la familia, el colegio, la religión.  Una novedad de estos últimos treinta años y que se ha transformado en una nueva institución, son los medios de comunicación. Estos han llegado a ser una fuente importante de trasmisión de valores y conductas, que tienen gran poder sobre las personas y que han tomado más fuerza que las instituciones tradicionales. La televisión, el cine, internet entregan más contenido y con mayor rapidez que un padre, un profesor o un cura.

Si consideramos a los medios de comunicación como una fuente de transmisión cultural habría que revisar lo que están enseñando y cómo están encausando aquellas energías constituyentes del ser humano.

En las generaciones anteriores también existían fuerzas sexuales y agresivas, pero la cultura las conducía de otra manera. Si antes la gente se espantaba o sonrojaba al ver una escena romántica o erótica, ahora se muestran las mil y una maneras de tener sexo. Antes había un secreto que descubrir, ahora solo hay que imitar.

Con la agresividad sucede lo mismo: antes se veían películas del lejano oeste donde se pegaba un golpe en la cara o se mataba al “malo”. Ahora es posible ver la diversidad de armas que existen, las numerosas maneras de matar y, además, terminar con la vida de otro se  transforma en algo posible. No es solo al “malo” a quien se elimina, sino que a cualquiera que se atraviese y “moleste” en el camino.

Estos ejemplos van produciendo nuevos registros en los jóvenes que influyen en su manera de ser, de hecho hay investigaciones que sugieren que los niños que ven programas violentos en la tele tienen más probabilidades de mostrar un comportamiento agresivo. Al mismo tiempo, han surgido conflictospatologías nuevas que aún no se sabe cómo enfrentar: drogastrastornos alimenticioscortes en el cuerpo. A la vez, surgen también nuevos temas de interés: la ecología, la globalización (y la amplitud mental que implica), la igualdad de género, la libertad y autenticidad.

“Estamos en un mundo extraño…” (cap 78), dice el Comisario Rivas a Francisca cuando la va a visitar a la capilla por la muerte de su hija. Si bien muchas personas tienen esta sensación, aún no es posible predecir las consecuencias de estos cambios.  Son los jóvenes como Elisa quienes, en el futuro, tendrán la palabra.

PARA PSICOANALISTAS “El Concepto de Límite como posibilidad de Estructuración Subjetiva y Social”

I.- INTRODUCCION

El presente trabajo fue desarrollado a partir de la pregunta: ¿Por qué trabajar en una Institución?

Para responder a esta pregunta se realizó, en primer lugar, un recorrido a partir del texto de Sigmund Freud “El Malestar en la Cultura”, en el cual explica la relación que se establece entre individuo y cultura. De este texto se seleccionó una de las principales dificultades que, según el autor, se presentan para resolver esta situación: el Conflicto Familia–Comunidad Social. Para entender este conflicto, se acudió al concepto de Metáfora Paterna, que Jacques Lacan desarrolla a partir del Complejo de Edipo.

Uno de los aspectos relevantes del concepto de Metáfora Paterna es que establece funciones psíquicas, lugares, que trascienden lo concreto del padre y de la madre, reales, de la situación edípica. Esto permite pensar las problemáticas psicológicas y sociales desde otra perspectiva.

limite1

Lo importante de destacar en este recorrido es el concepto de “límite”. Este tema se trabaja de distintas maneras tanto en S. Freud como en J. Lacan. Más allá de cómo lo planteen en cada situación particular, interesa señalarlo como algo necesario en la estructuración subjetiva y social.

Desde el concepto de límite se realizó un análisis acerca de la relación del sujeto con las instituciones, de las diversas posibilidades que puede tener este vínculo y de las alternativas de participación de cada persona en éstas.

II.- MARCO TEORICO
1) “El Malestar en la Cultura”
En el texto “El Malestar en la Cultura”[1],escrito en 1929, Sigmund Freud se pregunta por la búsqueda de felicidad en el ser humano y por la posibilidad de encontrarla. Plantea que, en el individuo, el que busca este objetivo es el principio de placer. Incluso dice que este principio insiste en conseguir la felicidad, aún cuando se encuentre en pugna con el mundo entero:

“Este programa ni siquiera es realizable, pues todo el orden del universo se le opone, y aun estaríamos por afirmar que el plan de la «Creación» no incluye el propósito de que el hombre sea «feliz»”[2]

¿Por qué al ser humano le cuesta tanto ser feliz?
Existirían tres fuentes de sufrimiento: la supremacía de la naturaleza, la caducidad del propio cuerpo y las dificultades para regular las relaciones humanas. Aún cuando el ser humano intenta controlar las dos primeras, éstas serían inevitables. La última es difícil de aceptar, ya que cuesta entender por qué, si las instituciones en las que se desarrollan estas relaciones fueron creadas por el propio ser humano, no ofrecen protección ni bienestar.

feliz

Freud describe a la cultura como:

“la suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger al hombre contra la Naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí”[3]

Hasta aquí, el problema a considerar se vincula con la manera que tiene el ser humano para regular sus relaciones, en cuanto a las dificultades que encuentra para hacerlo y en tanto las producciones e instituciones, constituyentes de la cultura, tendrían esta función.

¿Por qué existe la necesidad de regular las relaciones entre los seres humanos?
Esta regulación tiene que ver con el hecho de que en todo grupo humano es necesario reunir a una mayoría más poderosa que cada individuo en particular, de modo que el poder de la comunidad se enfrenta como “derecho” frente a la “fuerza bruta” del poder individual. Para que esto suceda, es necesario que cada miembro de la comunidad restrinja sus posibilidades de satisfacción. Aquí, entonces, se encuentra la primera restricción: individuo-comunidad. Si bien esta sustitución representa el paso decisivo a la cultura, tiene como consecuencia que la libertad individual deja de considerarse un bien cultural.
Freud analiza la cultura desde los inicios del hombre primitivo y de la instalación de la primera ley y los preceptos del tabú. En un principio, el objetivo de crear cultura fue facilitar la vida en común a un mayor número de seres humanos.

relachumanas

Entonces ¿Cómo esta cultura deja de hacer felices a sus miembros?
La unión entre individuo y cultura no es fácil. Hay factores que la complican:
· Conflicto Familia – Comunidad Social: La familia no siempre está dispuesta a renunciar a “su” individuo. Mientras más íntimos son los vínculos entre los miembros, más difícil es el ingreso a lo social.
· Distribución de la libido: Se debe sustraer de la sexualidad parte de la energía psíquica para sostener la cultura. Para esto se imponen restricciones desde la infancia, que preparan para la vida adulta. Se restringe la vida sexual con el fin de crear lazos libidinales con fin inhibido, que vinculen a los miembros y refuercen los vínculos amistosos.
· Fase del totemismo: La instalación del tabú, la ley y las costumbres establecen nuevos límites.
Además de lo anterior, el ser humano presenta altos niveles de agresividad, que se satisfacen en otros y perturban las relaciones. Para coartar la agresión se instala la conciencia moral, la culpabilidad y la necesidad de castigo, que constituirían el super-yo. Es decir, se debilita al individuo, vigilándolo a través de una instancia interna. El ser humano se siente culpable al hacer algo “malo”, o bien, al tener la intensión de hacerlo: Nada puede ocultarse al super-yo, ni siquiera los pensamientos.
El sentimiento de culpa es el más importante de la evolución cultural y el costo que conlleva es la pérdida de felicidad. El mayor obstáculo cultural sería la tendencia constitucional de los seres humanos a agredirse mutuamente.
Los sacrificios impuestos por la cultura, a la sexualidad y agresividad, permiten comprender las dificultades para alcanzar la felicidad.
En base a lo anterior, los fenómenos vitales se explicarían desde la interacción de una energía libidinal que reúne y una energía de destrucción que desarma. La cultura estaría al servicio de Eros, quien condensaría a los individuos, las familias, las tribus, los pueblos y las naciones. Esto se vincula libidinalmente, ya que ni la necesidad, ni la comunidad de trabajo, tienen más fuerza que la libido para unirlas. La agresividad, entonces, sería el mayor obstáculo con que tropieza la cultura para conformarse y mantenerse.
Desde aquí se entiende la evolución cultural como la lucha de la especie humana por la vida.
Lo que Freud plantea en este texto se relaciona con el conflicto entre principio de placer y principio de realidad. En este sentido, el individuo se vería coartado por la realidad impuesta culturalmente. Así, se instalarían barreras que impedirían justamente lo planteado al inicio: el encuentro de la felicidad, buscado por el principio del placer.

ppioplacer

2) “El Complejo de Edipo y La Metáfora Paterna”
Para desarrollar este tema, se considerará el primer obstáculo, señalado por S.Freud, para que exista armonía entre el individuo y la cultura: el Conflicto Familia-Comunidad Social. Para entender este conflicto se revisará la teoría psicoanalítica de J. Lacan, quien, a partir de conceptos utilizados por S. Freud, establece la relación del sujeto con los primeros objetos de amor y sus posibilidades de acceso a la cultura.
Retomando la frase: “La familia no siempre está dispuesta a renunciar a “su” individuo. Mientras más íntimos son los vínculos entre los miembros, más difícil es el ingreso a lo social.”
Jacques Lacan en el Seminario IV: “La relación de Objeto”[4] plantea que, en un primer momento, el niño busca satisfacer el deseo de su madre, ser el objeto de su deseo. Se incluye como objeto de amor, en tanto le aporta placer a la madre, le asegura que puede colmarla en cuanto al deseo y a lo que le falta. Se siente el falo, como centro de su deseo, y se sitúa en distintas posiciones para mantener este deseo. Esto es lo que habitualmente se llama relación indiferenciada primordial: para el niño hay un objeto primordial y él se constituye también como tal.

madre-hijo1

En algún momento surge una pulsión en el niño que lo sexualiza. Esto provoca un estado de suspensión, un tiempo en el que no sabe donde está. En este instante surge la angustia. Lo que fue el paraíso, la felicidad, se transforma en una trampa. Este juego puede continuar por mucho tiempo: el niño aveces consigue integrarse en lo que es para el amor de su madre, sin embargo, al intervenir su pulsión se evidencia el despegue. Cae nuevamente en la trampa y se enfrenta con la “hiancia” que se produce entre cumplir con una imagen y tener algo real que ofrecer. Fracasa en su seducción y lo que ofrece se convierte en algo miserable. Así, se ubica como un elemento pasivizado, que lo deja al servicio de las significaciones del Otro.

¿Cuándo termina esta relación?
La única salida que existe para este juego es el complejo de castración. Esta posibilidad se establece con el acceso del sujeto al registro de lo simbólico.
Una forma de entender el acceso a lo simbólico es a través de la operación del “fort-da”, mencionada por Freud, en su texto “Más allá del Principio del Placer”[5]. En esta operación se trata de un juego realizado por un niño, de un año y medio, que juega con un carretel, haciéndolo desaparecer y aparecer. Junto a esta acción menciona las palabras “fort”: “o-o-o” (se van) – “da”: “a-a-a” (acá está).      Freud relaciona este juego con la renuncia pulsional del niño. El niño presenta una pulsión que necesita ser satisfecha, pero existen barreras, externas o internas, que impiden su satisfacción. En este proceso existe una coherción que impide una descarga total, dejando tras de sí residuos que provocan displacer.
El juego del fort-da es un ejemplo de cómo el niño tramita la ausencia de su madre. El niño necesitaría la cercanía física de la madre, pero ella no está SIEMPRE que él lo requiere. Esta situación provoca una frustración de la cual debe reponerse. Al jugar con el carretel, el niño cambia de lugar subjetivo y compensa la angustia de una vivencia penosa y amenazante para él. Al admitir la partida de la madre, a través del juego, se apodera de un lugar y se hace activo frente a la vivencia. Esto le permite sobreponerse y sobrevivir.
Este juego permite simbolizar la presencia y ausencia de la madre, de modo de incorporarla como objeto. Lo repetitivo y constante de este juego hace que el objeto real sea desplazado, una y otra vez, hasta constituirse en un objeto simbólico que sostiene subjetivamente al niño, aún cuando la madre no se encuentre físicamente presente. Este juego de ausencia y presencia materna, provoca distintas vinculaciones con el objeto, hasta establecer representantes de éste.
Freud menciona que en esta operación se juegan diversas situaciones como el sepultamiento de la vida sexual infantil, la pérdida de amor, el fracaso, la frustración de la investigación sexual, el desengaño, los celos[6]. Todo esto implica un costo subjetivo importante, ya que supone una renuncia dolorosa de la propia pulsión. Sin embargo, la ganancia de este proceso es que la persona debe encontrar sus propios recursos y su propia manera de tramitar la satisfacción. En este sentido, según Freud, NO existiría una pulsión innata de perfección en el ser humano, sino que este ejercicio implicaría un esfuerzo, cuyo resultado sería a costa de la postergación de las pulsiones.
La operación de Ausencia-Presencia materna se relacionará, posteriormente, con la forma de instalar la operación de la castración. En esta secuencia de idas y venidas, el niño pierde el objeto real y se vincula con el simbólico. Como el símbolo nunca representa completamente al objeto, esta pérdida produce una falta que se vuelve estructural. Esta falta es la que permite la construcción de símbolos, metáforas y productos que sostienen al sujeto y que constituyen la cultura humana.

funcionpaterna

¿Qué hay del padre en todo esto?
Jacques Lacan plantea la existencia de tres tipos de padres: el padre real, el imaginario y el simbólico. Si bien todos tienen importancia en la constitución psíquica, para estos efectos se hará referencia al padre simbólico. El padre simbólico sería una función que se realiza independiente de la presencia y de las características particulares que tenga el padre en la realidad.
Jacques Lacan, en su texto “Los tres tiempos del Complejo de Edipo”“[7], plantea que la función paterna existe desde el primer momento del Edipo, en tanto reina la ley del símbolo, y en tanto ésta trasciende a la madre. Luego, en el segundo momento, existe por su presencia privadora, en tanto es quien sostiene la ley y la madre lo propone como aquel que hace la ley.
La salida del Complejo de Edipo se hace en el tercer tiempo: el niño se identifica al padre en tanto “ideal del yo”, para luego constituir la realidad y el “superyo”. La salida del Complejo de Edipo consiste en que decae el ejercicio de las funciones sexuales que comenzaron a despertar, para luego, en el futuro, servirse de ellas.

El padre interviene como interdicción, es un “no”. Este mensaje no es solo para el niño: “No te acostarás con tu madre”, sino también para la madre: “No reintegrarás tu producto”[8] Lacan, con esta intervención, alude a las diversas formas que puede tener el instinto maternal. En este sentido, el concepto de función paterna sería un lugar que trasciende a la madre y que al mismo tiempo la sostiene, ya que le da un referente, una posibilidad de simbolización y un límite a su ser.
El Complejo de Edipo tiene una función normativa en la estructura moral del sujeto, en sus relaciones y en la asunción del sexo. En este sentido, la salida del Complejo de Edipo es, también, el ingreso al orden cultural.

Dice Lacan:

“Ahora bien, a pesar de todo, el complejo de Edipo no es únicamente
una catástrofe, puesto que, como se dice, es el fundamento y la base
de nuestra relación con la cultura.[9]”

3) “El Padre como Metáfora”
Para entender el funcionamiento psíquico, Jacques Lacan le da una importancia estructural al lenguaje. En este sentido, la palabra es relevante, en tanto trasciende y constituye al sujeto.
Lacan plantea la función del padre como una metáfora, es decir, como un significante que se instala en el lugar de otro significante que, en este caso, es la madre. Al realizar esta operación, el primer significante es desplazado de su primer significado, de su primer objeto. Esto produce un vacío, una distancia entre ambos y una imposibilidad de volver a unirse. El significado se pierde y solo se logra establecer una relación entre significantes. Esta relación produce nuevas significaciones.significantesCuando se produce esta pérdida, el niño deja de ser objeto de deseo de la madre. Al enfrentarse a esta situación debe realizar un esfuerzo por designar simbólicamente esta renuncia. Este esfuerzo permite que el niño movilice su deseo hacia objetos que reemplacen lo que perdió. La forma de hacerlo es hablando. De esta manera, el niño logra el dominio simbólico del objeto e instala la experiencia subjetiva que lo distancia de la vivencia inmediata y le da un sustituto.

Dice Lacan: “la cosa debe perderse para ser representada”[10].

Cuando el niño habla remite a significantes sucesivos, ya que los significados son siempre ambulantes, están siempre deslizándose. De esta manera se pierde en el discurso y queda “sujetado” por los significantes, produciendo una estructura de división subjetiva que lo separa de una parte de sí mismo: de su propio significado, de su ser.
Cuando el niño se somete al significante paterno que lo funda, se somete a la ley como metáfora. En este momento, se incorpora en algo que está constituido en otra parte: el campo interhumano, interpsicológico y social.

fin

III.- COMENTARIOS Y PROPUESTAS
Freud, en su texto “El Malestar en la Cultura” se pregunta por la búsqueda de felicidad en el ser humano. Menciona que lo que impulsa a conseguirla es el principio del placer del individuo. Sin embargo, también menciona que la cultura es una lucha de la especie humana por la vida, en tanto está al servicio de Eros, quien condensaría a los individuos, las familias y las naciones. Lo paradógico es que esto se lograría justamente al limitar, al instalar barreras al principio de placer para interrumpir su satisfacción y, así, el individuo se vería coartado por la realidad impuesta culturalmente. El costo de esta unión sería postergar la felicidad. En este sentido, lo que Freud plantea se relaciona con el conflicto entre principio de placer y principio de realidad.

cultura

¿Será que vida y felicidad son opuestos?
La cultura instala barreras al principio del placer con el fin de coartar al individuo en virtud de un bien común, de manera de impedir que cada sujeto esté al servicio de sus pulsiones y de su propia satisfacción. Esto significa que para lograr la construcción cultural es necesaria una pérdida de la individualidad.

¿Qué hay de vida en todo esto? ¿Dónde queda el individuo?
El problema que surge, desde el punto de vista cultural, es que, aún cuando se instalen todas las barreras necesarias, estas nunca serán suficientes para postergar completamente la agresividad y sexualidad del individuo. Siempre algún monto pulsional se escapa a esta limitación. No es solo al instalar las barreras al principio del placer que el problema se resuelve. El tema tiene que ver con lo que se hace con ese monto de energía, con esa pulsión.
Cuando se le imponen límites a la pulsión, (en este caso al principio de placer para lograr la felicidad), para que ésta logre algún tipo de satisfacción debe iniciar un trayecto que le permita encontrar objetos que sustituyan al que perdió. Estos objetos se van desplazando e intercambiando con otros miembros de la comunidad, lo cual va produciendo nuevas pérdidas y nuevos encuentros.

ligazon

En este sentido, para producir ligazones con los objetos y con los otros miembros de la cultura, es necesaria una pérdida individual. Sin embargo, en algún lugar del individuo esta pérdida produce insatisfacción y es justamente a partir de esta insatisfacción que la integración no puede ser completa.
Para pertenecer a una cultura, y producirla, es necesaria una pérdida de la individualidad. Para mantener la individualidad, es necesario que algo se resista a la absoluta integración.
Desde ahí rescato las siguientes afirmaciones del profesor Roberto Aceituno:[11]

“El sujeto se constituye en virtud de una relación conflictiva a la cultura. La neurosis supone un proceso de integración que toma una forma paradógica, ya que debiera existir una negación a una integración completa”.

Es desde esta paradoja que se produce la vida. El individuo logra ligarse a otros y producir algo en común. El costo de esta ligazón es la insatisfacción de su propia postergación. Sin embargo, es justamente esta insatisfacción la que le permite movilizarse, desplazarse, construir y hacer nuevos aportes culturales.
Otra dificultad que menciona Freud para referirse al conflicto individuo-cultura es el conflicto Familia–Comunidad Social. Para desarrollar esta problemática, se retomará la frase del texto de Freud, mencionada anteriormente: “La familia no siempre está dispuesta a renunciar a “su” individuo. Mientras más íntimos son los vínculos entre los miembros, más difícil es el ingreso a lo social.”
Esto significa que el núcleo familiar aveces se convierte en un gran impedimento para que el sujeto se integre a la sociedad.
Freud manifiesta, en este mismo texto[12], que las mujeres tienen bastante responsabilidad en permitir, o no, el acceso a lo social, ya que son las representantes de los intereses familiares y sexuales que, de alguna manera, se oponen a la corriente cultural.
Jacques Lacan retoma este tema al establecer la relación indiferenciada primordial del niño con su madre. Existiría un primer tiempo en el cual, supuestamente, el niño completaría y le daría placer a su madre, así como ésta a él. Esta situación se mantiene hasta que surge una pulsión real del niño que lo sexualiza y lo separa, por instantes, de ella. Permitir esta separación, la distancia que produce y la posibilidad de diferenciarse es, en gran parte, responsabilidad de la madre y de su propia vinculación con la cultura. Es responsabilidad de ella permitir que el niño no quede ubicado en el lugar de falo que la completa y le da satisfacción.
Esta situación se observa usualmente en la clínica, tanto de pacientes hombres como mujeres. Madres solteras, sacrificadas y “abandonadas” por el marido, que ubican a su hijo o hija en un lugar en el cual quedan “atrapados” por una deuda interminable. Estos hijos pagan eternamente a la madre que les dio la vida y que sacrificó SU vida por ellos. Se establece un estado de satisfacción mutua, de “soy todo para ti”, en el cual se constituye una relación de desexualización, en la que ninguno de los dos participantes puede mirar a un tercero. En ocasiones esto sucede en historias trasgeneracionales, en las cuales estas madres también se ubican como falo de sus propias madres. De esta manera, se van generando familias endogámicas.
Esta situación dificulta el acceso a lo social. La “lealtad eterna” al primer objeto de satisfacción impide realizar el ejercicio de sustitución objetal y la operación de pérdida, necesarios para la integración cultural, ya que no hay límite que la realice. De esta forma, se produciría el estado de completa y eterna satisfacción, de la posibilidad de felicidad tan buscada por el principio del placer.

endogamia

¿Porqué coartarla, entonces?
Para que esta situación se eternice es necesario que el hijo quede ubicado también, eternamente, en un lugar de objeto de satisfacción. El costo de esta situación es quedar como un objeto al servicio del deseo del Otro.
Jacques Lacan plantea que al quedar ubicado en este lugar, se podrían establecer las estructuras perversas y psicóticas[13]. Sin embargo, a partir de lo observado en la clínica, esto se detecta también en estructuras neuróticas. Se podría, entonces, pensar que en toda estructura psíquica existiría algún lugar en el que se mantiene la ligadura al primer objeto de satisfacción y que sería esto lo que dificultaría la movilidad del sujeto.
Aún cuando la castración simbólica, instalada por la función paterna, permite entender la estructuración de la neurosis, también es posible considerarla como un elemento importante dentro de la propia estructura neurótica. Si bien esta operación permitiría la constitución subjetiva, en cada sujeto operaría en forma distinta y, al parecer, nunca sería completa. Es decir, siempre algo del objeto se escaparía a la simbolización.
Cuando Lacan instala, desde el lenguaje, al padre como metáfora establece un salto epistemológico importante, ya que va más allá de la realidad del padre y madre concretos de la situación edípica. Se podría plantear que la relación indiferenciada primordial no siempre se establece como lo plantea la teoría. De hecho, muchas veces, al nacer un hijo o hija, puede existir un evento conflictivo, de angustia y rechazo, opuesto a lo paradisíaco de esta relación. Aún así, se observa que en toda estructura neurótica existe algún lugar en el que se juega la ligadura al objeto primordial, aún cuando ésta no se relacione con la historia concreta establecida con la madre real. Incluso este lugar psíquico podría estar sostenido justamente en lo que la madre no le entregó.
Establecer lugares psíquicos permite entender las diversas posibilidades que puede encontrar una estructura neurótica para conformarse, a la vez que permite hacer abstracciones respecto a la historia particular de cada sujeto. En este sentido, se podría plantear que en toda estructura neurótica se juega la relación entre el espacio de indiferenciación con el objeto y las distintas posibilides de límites a esa fusión. Las particularidades del objeto y las características de cada límite dependerán de la historia de cada sujeto y de sus posibilidades de tramitación objetal.
La posibilidad de ubicar lugares psíquicos o “funciones” (función paterna, función materna), permite liberar a la teoría de sí misma y de sus posibles aplicaciones, ya que, en este sentido, la misma teoría psicoanalítica se des-liga de sus conceptos primordiales y se moviliza. De esta manera, logra abstraerse y relativizarse en relación a los objetos a los cuales se aplica. Por ejemplo, al escuchar que un paciente no logró resolver su situación edípica, se puede esquematizar lo clásico de la relación incestuosa con la madre y la rivalidad con el padre. El problema es que esta interpretación está tan ligada a los primeros objetos de la teoría de Freud, e incluso a la tragedia griega clásica, que si esto se le dice a un paciente, será tomado como una “adecuada explicación”. En cambio, si se entiende la conflictiva edípica como la relación que establece el sujeto a la ley, al límite, al objeto, y a sus posibilidades de movilización, esto entrega mayores posibilidades de escuchar la diversidad de contenidos y de significantes que giran alrededor de lo mismo. En este caso, el lugar del límite y de la relación al objeto pueden estar ocupados por distintas temáticas, pero la estructura es la misma. Esto da alivio y permite a la teoría psicoanalítica respirar.
Esta estructura permitiría, también, entender algunas problemáticas relacionadas con el espacio social e institucional.

edipo

IV.- ¿POR QUE TRABAJAR EN UNA INSTITUCION?

Al pertenecer a una institución de trabajo, se podría establecer un esquema similar al proceso que vive un individuo al integrarse a la cultura. En este sentido, la institución también instalaría barreras que interrumpen la satisfacción buscada por el principio del placer. En una institución existen normas y principios que obligan al sujeto a una renuncia de su calidad de individuo a favor de una comunidad institucional que lo sostiene. Así, la institución se transforma en un espacio que trasciende al individuo, en el cual éste debe responder con lealtad y compromiso en virtud de un bien común. El individuo se adapta a la institución respondiendo a lo que ésta espera de él. Aquí se refleja el primer costo planteado por Freud acerca de la libertad individual.
La culpa y el superyo son elementos que favorecen esta adaptación. El sujeto es vigilado por una instancia interna, a la que nada le puede ocultar: “ni siquiera sus pensamientos”. Aveces, esta instancia es incluso más poderosa que la normativa externa, en el sentido de que obliga al sujeto a “portarse bien”, independiente de que exista alguien concreto observándolo.
Estos dos factores, la restricción de la individualidad y la culpabilidad, producen el sometimiento de los sujetos a la institución. En este sentido, la institución funciona como principio de realidad, ya que instala normativas e ideologías que restringen todo tipo de placer y agresión individual. El individuo obedece y se somete a la institución, postergando la felicidad a favor del deber. Esto sería un ejemplo de adaptación extrema del individuo a la cultura institucional en el cual éste desaparecería completamente en virtud de la comunidad.

adaptacion
La sobreadaptación al sistema se observa en la película “Orwell 1984”, en la cual existen cámaras que vigilan toda la vida cotidiana de las personas[14]. Esta situación obliga a renunciar a toda privacidad, especialmente en lo que se relaciona al sexo y al amor, ya que son éstos factores que inhibirían la productividad social. Las “malas conductas” tienen efectos dramáticos, que llegan a la tortura y a limpiar la cabeza, hasta que la persona deja de creer en sus pensamientos. La ideología del sistema es: “la ignorancia es fuerza”, Incluso, nadie sabe si el “Gran Hermano”, que es el supuesto lider, existe. Solo saben que hay que obedecer.
Otra forma de sobreadaptación institucional se podría deducir desde la teoría de la relación al objeto primordial. En este sentido, el sujeto quedaría ubicado en el lugar de falo en relación a la institución, es decir, de estar en un intento constante de satisfacción del deseo del otro para colmar su falta. En las instituciones actuales existe el concepto de “la oferta produce demanda”. Esto significa que las instituciones están dispuestas a recibir pacientes desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche y todos los horarios deben ser cubiertos por los trabajadores. Es decir, debe estar disponible SIEMPRE. Esto supone una posición de “soy todo para ti” que no tiene límite.
Esto sucede en muchas situaciones laborales actuales: “fonobank toda hora”[15], los malls abiertos sábados y domingos, los supermercados accesibles en todo momento. Son modos de atención al cliente que podrían representar una madre sin limite y siempre dispuesta a “dar de comer” para satisfacer las excesivas necesidades de su hijo.
Este tipo de relación ilimitada se establece de parte de lo que los sujetos entregan a la institución como de lo que ésta les entrega, dependiendo del momento en que cada uno esté. Es decir, el profesional de la salud debe estar SIEMPRE dispuesto para su paciente (cliente), pero, asimismo, tiene la “ventaja” de que los que trabajan en el supermercado están dispuestos para él cuando termina su jornada laboral. Se establece, así, un sistema que está al servicio de cualquier necesidad en el momento que se requiera.
Se podría plantear la hipótesis de que el sistema de libre mercado se vincula con el lugar en el cual el sujeto se encuentra “atrapado” en la ilusión de la completa satisfacción. En este sentido, el sistema de libre mercado juega con el principio de placer del individuo y, por lo tanto, con su ilusión de felicidad.
Estas formas de sobreadaptación tienen diferentes orígenes. La restricción y la culpa surgirían desde una exigencia cultural extrema. La promesa de satisfacción al Otro tendría su origen en la relación con el objeto primordial. Desde aquí se pueden establecer diversas hipótesis, combinaciones y complejidades, según las relaciones que establezca cada sujeto. Lo importante en este proceso son las formas como cada persona se vincula con el sometimiento.

¿Cual es la salida?
Volviendo a la película “Orwell 1984”, se puede destacar una escena en la cual hay una pareja desnuda frente a la ventana. El dice:

“Entonces lo importante no es solo seguir con vida. Es seguir siendo humano. Lo que importa es que no nos traicionemos… (…) No hablo de confesar. Confesar no es traicionar. Hablo de los sentimientos. Si logran hacerme cambiar lo que siento… podrán hacer que deje de amarte… Eso sería una verdadera traición…(…)… No pueden hacer eso. Es lo único que no pueden hacer. Pueden torturarte y hacerte decir cualquier cosa, pero no pueden forzarte a que lo creas. No pueden meterse adentro de uno. No pueden llegar al corazón.”

¿Cuál es el corazón al que no pueden llegar?
La pérdida que realiza el individuo al enfrentarse a la barrera cultural tiene como consecuencia una insatisfacción que impediría una integración completa. Es desde esta insatisfacción que el sujeto logra NO SER completamente sometido y no transformarse en un organismo más del sistema.
En este mismo sentido, instalar un límite a la ilusión de completa satisfacción, produce una frustración que obliga a realizar un esfuerzo para apoderarse de los objetos simbólicos. Este límite sería un beneficio para que el individuo se subjetivice y logre movilizarse. Si el sujeto no instala un límite a lo que ofrece al sistema, un límite a lo que EL ES PARA el sistema, y también a lo que el sistema le ofrece, corre el riesgo de desaparecer o de enfermarse.
En ambos casos se establece a la insatisfacción como la posibilidad de constitución subjetiva.

corazon

¿Qué se hace con esa insatisfacción?
La insatisfacción producida por la pérdida de objeto, da la posibilidad de que el sujeto realice esfuerzos que le permitan ligar objetos que sustituyan al primero. El efecto de este desplazamiento objetal es un sujeto en movimiento. Esto produce nuevos objetos y nuevas palabras para decir. En este sentido, el sujeto podría hacer de esta insatisfacción una energía que lo movilice y le permita hacer aportes creativos y novedosos al espacio donde se encuentra.
Para que esto suceda, el sujeto debe tener un lugar desde el cual hablar. Para esto es necesario el límite.
Instalar un límite significa ubicarse en un lugar subjetivo que permite una posición y una demarcación a su ser. Este lugar implica el costo de una renuncia. El sujeto renuncia a la búsqueda interminable  e insaciable, de esa supuesta satisfacción que le promete el Otro o que él intenta ser para el Otro. Instala un límite a la pregunta “¿Qué quiere el Otro de mi?” y a los eternos e interminables intentos de respuestas.
En la mayoría de los casos, las dificultades del trabajo en las instituciones se relacionan con excesivas demandas formuladas al psicólogo. Jefas que piden cosas irrealizables, alcaldes que toman decisiones sin saber del tema, realidades sociales inabordables. Si bien todas estas dificultades se vinculan a temas económicos, políticos y sociales que no tienen directa relación con el profesional, existenposibles lugares de intervención.
En muchas situaciones no está claro desde lo externo, desde la institución, lo que se espera de un psicólogo. Si el psicólogo tampoco sabe qué pueden esperar de él, es posible que se vea sometido a interminables demandas que hace el Otro, lo cual produciría un desgaste y una culpa que lo haría responsable de problemas que no está en sus manos resolver.
Otra posibilidad es que el psicólogo quede ubicado en una posición de víctima y de impotencia frente a un sistema que toma decisiones políticas o económicas que van más allá de él. El sujeto se “personaliza” respecto a la institución y atribuye las consecuencias de esas decisiones como algo personal y no como algo que se juega en otro espacio.
En estos contextos, es importante y necesario que el profesional sea capaz de construir su “lugar profesional”. Si no lo hace, nadie lo va a hacer por él y con eso corre el riesgo de perderse. Si bien esto puede ser injusto, ya que las instituciones debieran definir sus cargos para velar por su buen funcionamiento, la realidad es que esto no sucede. Entonces, si efectivamente se quiere hacer un trabajo serio será responsabilidad del psicólogo demarcar su lugar. Es mejor esta injusticia que la de desaparecer o terminar enfermo, atrapado en el deseo del Otro.
Demarcar el lugar profesional significa preguntarse, primero, qué quiere hacer como profesional y luego saber claramente qué es lo que espera la institución de él. Esto significa demarcar tanto su propio ser de psicólogo, como el espacio de intervención en el que trabajará. Esta demarcación implica claridad respecto a los objetivos, las expectativas y las acciones. Solo conociendo cual es el propio lugar subjetivo y posicionándose de éste, se evita el desborde, la desaparición y la enfermedad.
El sentido de integrarse a una institución es similar al sentido que tiene integrarse a la cultura: el trabajo institucional enfrenta al sujeto y a la teoría a una realidad específica, sobre la cual debe hacer el ejercicio de adaptación, sin perder su singularidad. Esta operación obliga a realizar un esfuerzo de reflexión constante, que permite movilizar al sujeto, a la teoría y a la institución. Es esta la transacción necesaria e imprescindible para mantenerse con vida y tener algo que decir.

fin

BIBLIOGRAFIA

· Freud, Sigmund. “El Malestar en la Cultura” (1929)
Sigmund Freud CD. Obras Completas de Sigmund Freud. Ensayos I al CCIII (1873 – 1938). Traducción directa del alemán por Luis Lopez-Ballesteros. Impresa en España por Ed. Biblioteca Nueva. Desarrollado en Argentina por IN CONTEX. Informática Documental. 1995.

· Lacan, Jacques. Libro 5: “Las Formaciones del Inconsciente” (1957-1958)
Cap IX. “La Metáfora Paterna” (15 de Enero de 1958).
Cap X. “Los Tres Tiempos del Edipo” (22 de Enero de 1958)
Cap XI “Los Tres Tiempos del Edipo II (29 de Enero de 1958)
Texto establecido por Jacques – Alain Miller. Ediciones Paidós. Buenos Aires, Barcelona, México. 1999.

· Dor, Jöel. “Introducción a la Lectura de Lacan. El Inconsciente Estructurado como Lenguaje”
Cap II. “La Metáfora Paterna como ‘Encrucijada Estructural’ de la Subjetividad”. Ed. Gedisa, S.A. Barcelona, 1997.

· Clases Presenciales. Diplomado “Clínica Psicoanalítica e Instituciones”. Escuela de Psicología. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Chile. 2005.
——————————————————————-
[1] S. Freud CD. Obras Completas de Sigmund Freud. Ensayos I al CCIII (1873 – 1938).
[2] S. Freud. “El Malestar en la Cultura” (1929) Cap II
[3] S. Freud. “El Malestar en la Cultura” (1929) Cap III
[4] J.Lacan. Seminario 4: “La Relación de Objeto” (1956-1957)
[5] S. Freud. “Más Allá Del Principio Del Placer”. 1919-1920 [1920]. Cap II
[6] S. Freud. “Más Allá Del Principio Del Placer”. 1919-1920 [1920]. Cap III
[7] J. Lacan. Cap. X: “Los Tres Tiempos del Edipo”. Seminario 5: “Las Formaciones del Inconsciente”(1957-1958)
[8] J. Lacan. Cap. XI: “Los Tres Tiempos del Edipo (II)”. Seminario 5: “Las Formaciones del Inconsciente”(1957-1958)
[9] J. Lacan. Cap. IX: “La Metáfora Paterna”. Seminario 5: “Las Formaciones del Inconsciente”(1957-1958)
[10] Joël Dor, citando a J. Lacan en Cap.13: “La metáfora paterna-El nombre del Padre. La metonimia del deseo”
“Introducción a la Lectura de Lacan. El Inconsciente estructurado como lenguaje”.
[11] Roberto Aceituno. Clase de “Clinica de la Neurósis”, 20 de Abril de 2005.
[12] S. Freud. “El Malestar en la cultura”. Cap. IV
[13] J.Lacan. Cap. IX: “La Metáfora Paterna”. Seminario 5: “Las Formaciones del Inconsciente”(1957-1958)
[14] En este caso la vigilancia es externa. Sin embargo, sirve como ejemplo para llevar al extremo lo que puede llegar la obediencia y postergación de los individuos.
[15] Concepto publicitario del Banco de Chile.

CONSULTA PSICÓLOGA XIMENA ARRAU

consulta1consulta2consulta3

  • Ximena Arrau Herud
  • Psicóloga Clínica
  • L.Thayer Ojeda/Providencia
  • 09-8647475

Ultimas entradas

Usuarios

Enlaces


Página 6 de 6« Primera...456

XIMENA ARRAU, Psicóloga
Teléfono: 9-864 7475 Dirección: Luis Tayer Ojeda #0191 Of 402 Providencia Mail: xarrau@psiconocimiento.cl