Una característica importante de las familias santiaguinas es que son aglutinadas, lo que significa que sus integrantes son muy dependientes entre sí. En general, los santiaguinos presentan resistencia a dejar el hogar de la familia de origen y cuando establecen una relación de pareja es habitual que se vayan a vivir a casa de alguna de las dos familias, ya sea conviviendo directamente con ésta, o bien, construyendo un lugar en el mismo terreno. De hecho, muchos se casan con vecinos/as, lo que significa que queden viviendo en el mismo barrio.
Uno de los motivos que produce esta situación es la situación económica, ya que esta forma de vivir ayuda a disminuir el costo del arriendo y a potenciar los vínculos familiares para apoyar en el cuidado de los hijos, lo que significa que muchas veces los niños son criados por la abuela o por una tía.
Si bien cada familia tiene características particulares, es usual que se le atribuyan gran valor a la madre sacrificada y abnegada, que dio la vida por sus hijos, frente a lo cual se instala una deuda afectiva o económica. Se valora mucho el hecho de que un hijo/a se quede cuidando a la madre y, en general, siempre hay alguno que cumple ese rol. En este sentido, son familias que tienden a ser endogámicas, lo que incentiva a que los hijos queden ligados a sus lugares de origen más que a construir nuevas familias.
El hecho de que las familias santiaguinas sean aglutidas y dependientes, tiene consecuencias psicológicas y sociales importantes.
Ver:
“RADIOGRAFIA AL SANTIAGO PROFUNDO: La Deuda Familiar, una posible causa del Estres Laboral”
“RADIOGRAFIA AL SANTIAGO PROFUNDO. “La Pareja como Busqueda de Familia”
Un motivo de consulta psicológica frecuente es la dificultad con la pareja. Dentro de este tema existen variantes: parejas que llevan largo tiempo juntas, otras que han tenido otras relaciones e hijos, madres solteras, personas con hijos con mucha diferencia de edad.
En la mayoría, la forma de iniciar una relación es por azar, por impulso y en forma inmediata, sin tener mucho conocimiento de las personas con quienes se involucran. La consecuencia de esto es que se ven envueltas en situaciones que no logran manejar: se transforman en amantes, sufren violencia intrafamiliar, descubren mentiras y viven complicaciones que, en general, son las que provocan el motivo de consulta al profesional.
En este contexto, es habitual el tema de los hijos, siendo muchas veces lo que mantiene a la pareja: “Quedar embarazada” es una situación frecuente. Al preguntar “¿Por qué quedó embarazada”?, los pacientes miran con cara de extrañeza y dicen “porque no me cuidé”, “porque era desordenada con las pastillas” o por algún otro motivo. Al parecer, el tema del embarazo no siempre está vinculado a una decisión, sino que también se relaciona con un azar o un destino.
Los tipos de organización familiar son diversos. En muchas familias, el hijo mayor es producto de un embarazo adolescente o de un primer matrimonio y los otros son de la pareja. Hay madres solteras que tienen varios hijos de distintos hombres y hay mujeres que tienen un solo hijo, sin padre presente, que viven con la madre (también sin marido) quien se encarga de cuidarlo. También hay niños que son criados por los abuelos, ya sea porque la madre trabaja o porque se va.
En este sentido, la estructura de la familia chilena está muy lejos de cumplir con el concepto de familia patriarcal, instalado por la sociedad. Aún así, en muchas personas funciona internamente esta idea: “Quiero formar la familia que nunca tuve”, lo que produce que se mantengan relaciones afectivas por mucho tiempo, aún cuando éstas no sean sanas y constructivas.
La dificultad con la pareja es un motivo de consulta recurrente en la sociedad actual. Para trabajar en éste tema, es necesario conocer el motivo inicial del vínculo: “¿Por qué se casó?” ¿Qué le gustó de esa persona?”, también el proceso por el cual se fue creando el conflicto: “¿Desde cuando sucede esto?” ¿Qué pasó?” y las razones por las cuales se sigue manteniendo esta relación: “¿Por qué sigue ahí?”. También es importante conocer los orígenes familiares de los pacientes que consultan, ya que muchos aspectos de estas historias se ponen en juego en los vínculos que se establecen en la actualidad.
Ver más:
“Algunas particularidades de la Familia Santiaguina”
“La Deuda Familiar como posible causa del Estres Laboral”
Uno de los principales motivos de consulta al Psicólogo es el ESTRES LABORAL y sus consecuencias.
Es una realidad que el sistema de vida actual exige horarios intensos de trabajo. Sin embargo, en el contexto de una atención psicológica es importante entender por qué la gente acepta esta forma de funcionar y qué es lo que lo motiva a hacerlo.
Un perfil que se observa en forma recurrente en las personas atendidas, es que provienen de familias esforzadas y de pocos recursos económicos. Algunas, de regiones rurales, que llegan a la ciudad para “surgir”. Otras, de Santiago, que tuvieron la oportunidad de estudiar y representan a la primera generación de la familia que pudo hacerlo. Otros, muy sacrificados, que cambiaron su situación económica. En todos estos casos existe una distinción: han logrado algo que permitió cambiar su destino y el de su familia.
Esta situación ubica a la persona en un lugar particular de privilegio y reconocimiento. Sin embargo, al mismo tiempo le implica tener ciertas responsabilidades que retribuir a otros: a la madre trabajadora y abnegada que se postergó por sus hijos, al padre que se esforzó por sacar adelante a a la familia, a los propios hijos, para entregarles lo que ellos no tuvieron.
Las historias son diversas según el caso. Lo recurrente es que existe una deuda transgeneracional que no termina, nunca es suficiente lo que se entrega. Si bien en el fondo esta deuda se vincula a relaciones afectivas inconscientes, la manera de pagarla es a través de cosas materiales, ya que ésta es la carencia más evidente que sufrió la familia de origen y, además, es lo que socialmente se vincula a un nuevo estatus.
Como el sistema económico actual da facilidades para obtener estas cosas, se va estableciendo un circuito que no tiene límites. “Le saqué un dormitorio a mi hermano”, es una frase frecuente en muchos pacientes. Estas palabras implican que la persona se endeudó con una tarjeta de grandes tiendas para comprar un producto que consiste en una cama matrimonial, en veladores, lámparas, alfombras. Si bien el hermano pagará las cuotas, esto no siempre sucede, ya que existe la impresión de que el que pudo pagar “no necesita, el se la puede.”
Para sostener esta situación es necesario trabajar, trabajar y trabajar, lo que produce que en algún momento el cuerpo ya no dará más. Es en este momento que consultan al médico para tomar algún remedio que ayude a mantener el sistema para seguir funcionando: pastillas para dormir, para la concentración, para estar más alerta y seguir produciendo. A veces asisten al psicólogo para pedir un consejo o una licencia por que no se han tomado vacaciones en 3 años.
La persona llega a una situación que ya no puede manejar. Si bien la sesión con el psicólogo le sirve como un espacio de dasahogo y de apoyo momentaneo, que le permite reflexionar sobre lo que sucede, no siempre existe una intensión de trabajar a fondo el tema, lo que va produciendo un circuito eterno que tiene graves consecuencias en la salud física y en las relaciones interpersonales.
El estres laboral es un síntoma de la sociedad actual y de las personas que participan de ésta. Es importante tener la disposición para entender los motivos por los cuales se llega a esta situación y el espacio para analizar la propia vida, con el fin de poder cambiar supuestos, hábitos y costumbres que están produciendo daño, malestar y destrucción en las personas y en el medio que las rodea.
Ver más:
“La Pareja como Busqueda de Familia”
“Algunas particularidades de la Familia Santiaguina”