¿Cómo se establece la transferencia en el análisis?
Aún cuando todas las personas tienen dificultades, la mayoría ha podido sobrevivir a su manera: logran sostenerse económicamente, establecer amistades y vínculos interpersonales. Sin embargo, existen espacios personales que no siempre se logran manejar y que se relacionan con ciertos hilos invisibles que afectan sin saberlo. Estos van produciendo repeticiones, que muchas veces son las que llevan a consultar.
¿Por qué existen estas repeticiones?
Esta pregunta es una de las tantas que se intenta averiguar en un psicoanálisis. Una manera de hacerlo es a partir de la transferencia que se establece con el analista, en cada caso.
Aún cuando muchas veces las personas realizan un trabajo terapéutico importante, que se manifiesta en nuevos descubrimientos y movimientos, tienen preguntas respecto al psicólogo que los atiende: “¿Será capaz de ayudarme?” “¿Por qué me mira así?” “Siento que hablo solo”.
Estas interrogantes son importantes de exponerlas en el tratamiento, ya que ayudarán a ir más allá, a cuestionar sobre la manera que el paciente tiene de relacionarse con el otro. Esto permitirá ir ubicando aquellos lugares que irrumpen y producen conflictos: desconfianza, dificultad para hablar de cosas personales, establecer vínculos de mayor intimidad, sentirse poco interesante o importante para los demás.
Esta dinámica establece distintos espacios de relación. Uno, el más cotidiano, que, en este ejemplo, se vincula a la estabilidad, el esfuerzo, el logro, la constancia. Otro, un lugar desconocido, en el cual el paciente se encuentra más vulnerable y donde existe un tope que está produciendo dificultades recurrentes. Donde se siente “agarrado, apenas, con el dedo chico del pie”.
Ambos espacios se jugarán en la relación con el analista. En este caso, el primero podría ayudar a sostener la terapia en el tiempo y permitiría crear un lugar de trabajo.
El segundo, será el que se repetirá eternamente, irrumpirá e incluso, cuestionará la relación analítica. Es el espacio más delicado de trabajar porque es invisible, no sabido y es el que pone trampas al terapeuta.
Así, un aspecto de la transferencia importante a trabajar, podría ser éste: la dificultad de sostenerse, el poco respaldo, la sensación de fragilidad, la falta de arraigo e inestabilidad. La sensación de que, en algún lugar, apenas se está “agarrado con el dedo chico del pié”.
El objetivo de este blog es reflexionar sobre el ser humano; sobre aquellas preguntas que nos movilizan y nos permiten llegar a algún lugar, cuyas respuestas son esbozos que aparecen y desaparecen, piezas del puzzle que a veces se encuentran. Esto sucede en la vida y también en el análisis, en la psicoterapia: algo se ordena por un momento, se hace un descubrimiento, las piezas se conforman de tal manera que surge una figura.

La Psicoterapia es también un espacio de investigación, de conocimiento del ser humano.
Es un PSICONOCIMIENTO
La PRIMERA SESION con un psicólogo es una de las más difíciles. Muchas veces se llega a ésta aún con la duda de si es necesario asistir, la persona que atenderá es desconocida y no todos están acostumbrados a hablar fácilmente de sus cosas.

Hay que pensar que también es primera vez que el psicólogo atiende a esta persona, por lo que es necesario tener el espacio de conocerla, saber cuál es su mundo, sus conflictos, relaciones, su origen. El psicólogo no es adivino, no tiene una varita mágica ni una bola de cristal que pueda predecir el futuro. Es un profesional que quiere ayudar y la mejor herramienta para hacerlo es la información que trae el paciente.
En general, esta información es desordenada: es tanto lo que puede decir una persona sobre su vida, son tantos temas al mismo tiempo, que no tendría por qué ser de otra forma. Al hablar se va instalando un hilo conductor, eventos que se relacionan, cronologías, recuerdos, preguntas, que van construyendo la historia: es como armar un puzzle.
La primera pregunta es “¿Por qué viene?”. A veces esta respuesta no es clara. Puede ser por un evento puntual o bien porque hace mucho tiempo lo había pensado y ahora se decidió. Puede ser por un estado anímico, por confusiones, por reflexiones sobre la vida. Alrededor de esta pregunta surgen otras: “¿Desde cuando le sucede ésto?”, “¿Hay algo que le haya pasado que tenga relación?”. De esta manera se va estableciendo el motivo, el motor, que ayudó a tomar esta decisión.
Un objetivo de la PRIMERA SESION es situar el contexto del paciente: “¿Con quien vive?”, “¿Cómo es la relación con estas personas?”, “¿Cómo es su familia de origen?: ¿su padre?, ¿madre?, ¿hermanos?, ¿cuál es el lugar que ocupa entre éstos? Estas preguntas ayudan a tener un conocimiento de la historia, de su pasado, sus vínculos y también permiten entender donde se sitúa el paciente para enfrentar su vida: cómo ha ido construyendo su mundo y cómo se maneja en éste.

Otro aspecto relevante es saber lo que busca, lo que espera de la psicoterapia: aliviar los síntomas, tomar medicamentos, tener licencia médica, solicitar un informe psicológico, realizar una evaluación, un consejo, una receta mágica, tener un lugar para que lo escuchen, conocerse a sí mismo, entenderse.
Para que un tratamiento psicológico tenga efectos, es necesario comprender que asistir al psicólogo significa, principalmente, tener un espacio que permita hablar de cosas que no se hablan en otros lugares y entender que ha sucedido en la historia y en la situación actual que lo hicieron llegar esta situación.
La psicoterapia lleva tiempo, hay mucho que tratar, años de conversación, por lo que es importante tener paciencia. Cada persona es diferente y justamente la idea es conocer este mundo particular y subjetivo.
En la PRIMERA SESION se establecen preguntas, esbozos, los primeros movimientos. Es el paso inicial que permite abrir una ventana, entrar a un mundo desconocido, a un mundo nuevo.